Archivos de la categoría ‘The Misconceptions of You and Me’

Desde que tengo memoria, siempre me da esa sensación de que los momentos buenos pasan demasiado rápido. Es como si estuviera participando de una carrera, y siempre me detengo a ser consciente de ello cuando la carrera termina. Siempre vivo el último día. Siempre el último día es el más lento. Lo detesto.

Según el calendario lunar, el pasado 7 de Noviembre entramos en inverno (立冬), y el martes 22 pasado era la “Primera Nevada” (小雪). Por su puesto, cayó la primera nieve en Beijing, en Nanjing. . . y aquí recién comencé a usar pantalones largos, algunos días. No soporto esta humedad, este calor, este infierno que no termina. Qué habré tenido en la cabeza al haber pensado venir tanto más al sur. . .

Y ahora que lo pienso, ha pasado más de un mes desde que pensaba subir ésta entrada. . . pero bueno. . . siempre creo que nadie se pasa por aquí. No hasta cuando me empiezan a mandar mensajes que quieren saber luego qué pasa. Me emociono y me estreso por ser tan dejada, al mismo tiempo

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Fue un viaje de dos horas en avión hacia Nanjing. Pero no podía quitarme de la cabeza lo que había pasado. ¿ Lo habría soñado ? ¿ Cómo se habría atrevido a decirme esas cosas después de todo lo que había pasado ?
Pero más importante: ¿ Debería decirle algo a J ? Después de todo no era algo que hubiese planeado, algo que hubiera querido que pasara. . .

No alcancé ni a bajarme del avión cuando ya tenía un montón de mensajes de amigos y conocidos en Nanjing que ya estaban preguntándome si iba de visita, si hacíamos algo o qué planeaba hacer. Era como si todo estuviera volviendo a la normalidad. Todo lo que ya conocía. Mi casa. Todo me estaba esperando. Y salí corriendo lo más rápido que pude. Bajé las escaleras mecánicas del aeropuerto de Nanjing, desde donde se ve un montón de gente esperando. . . y ahí estaba de nuevo. El Coreano más guapo de toda China.

Queríamos que la primera noche juntos fuera un poco más especial y en vez de ir directo a su pieza (donde nos quedaríamos los siguientes 5 días), nos dirigimos a otro lado. “Te tengo una sorpresa”- dijo. Y llegamos al hotel más bonito que había visto jamás en Nanjing. Entramos a nuestra pieza. . . que tenía hasta un living, hasta música comenzó a sonar cuando abrimos la puerta. No lo podía creer. Yo pensaba hasta ese entonces que ya había visto todo lo imaginable en hoteles, pero ésto era OTRA WEÁ. Me emocionó. Que haya preparado todo de antemano, que quisiera hacerme sentir mejor a pesar de todo.

Todo iba perfecto. De no ser. . . porque a la mañana siguiente, desperté con un dolor de cuerpo terrible. TODO el cuerpo me pesaba y sabía que tenía fiebre. No sabía qué había pasado. Me duché como mejor pude y partimos a su pieza a poder recostarme tranquila.
No sé si habrá sido por la fiebre (que luego supe que eran 39.1°C) o por el hecho de volver a ver todo lo que recordaba, pero pasé por fuera de una de las entradas de la universidad, que justo daba hacia mi antiguo dormitorio: Y me puse a llorar. No podía parar. Todo lo que había vivido ahí, la gente conocida, tantos recuerdos. . . podía verlos. Y ya nada era. Ni nadie de los que conocía seguían ahí.

Pasé directo a la cama y me mantuve así 2 a 3 días completos. Se había arruinado todo. Había planeado tantas cosas en Nanjing. . . salir, pasear, ir a lugares nuevos, ir a los ya tan conocidos clubes, salir a comer rico. Nada. Estaba amarrada a la cama sin lograr que me bajara la fiebre. Pero al mismo tiempo, sin quererlo casi, fue como volver tiempo atrás. Cuando vivíamos juntos, cuando estar juntos era cotidiano y no éramos de salir todos los días o carretear tanto. Pasamos esos 3 días de mi “yo enferma” viendo muchas películas. Él tratando de bajarme la fiebre con pañitos y calcetines mojados en mi frente. Trayéndome comida y dándome remedios cada vez que despertaba. Me tomaba la temperatura 3-4 veces al día a ver qué tal. Me sentía horriblemente culpable. Pero era todo tan. . . nosotros. Nosotros y ya.

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Mi último día en mi accidentadas vacaciones logré salir un poco más y fuimos a lo que antiguamente sería la base de la vieja capital de china e hicimos turismo. Cuando ya llegó la noche, fuimos a cenar donde mismo comíamos siempre, los mismos platos, las mismas tías de siempre. Su room-mate ya había vuelto de sus propias vacaciones y pensamos que mi ultima noche sería mejor pasarla fuera. Además que mi vuelo partía al día siguiente. . . pero a eso de las 7.30 am. Por lo que fuimos al aeropuerto para tratar de hacer el check-in antes, cosa de no levantarnos tan temprano y luego buscamos algún hotel cerca del aeropuerto. En eso, se nos acerca una señora ofreciéndonos una habitación en algo así como un hostal “alternativo”. Donde vendría un auto a recogernos y luego podría traernos de vuelta al aeropuerto a la hora acordada. Era súper conveniente, y casi solo 100 por los dos. En general en Nanjing, Guangzhou. . . o alguna ciudad promedio en China, se pueden encontrar hoteles medianamente dignos por 130-190 la noche. Por lo que entenderán que esto era baratísimo y ya no me quedaba plata. Pero quiero recalcar que esto es súper peligroso chiquillos. Porque en general en China, los hoteles para extranjeros (hoteles que acepten extranjeros) son los que son de 2 estrellas para arriba. Que son donde, donde quiera que vayas SIEMPRE tienes que andar trayendo tu pasaporte para registrarte, de lo contrario NUNCA podrías quedarte en uno. Como que cumplen con normas básicas para que un humano se hospede. Y como que es una manera de saber donde estás SIEMPRE. En fin. En los hoteles/hostales más indignos y que probablemente no cumplen con los requisitos para aceptar extranjeros: no te piden el pasaporte. Es como un mutuo “arreglín“: ellos reciben la plata igual, tu te hospedas aunque no tengas pasaporte y todos ganan, lo más sencillo pensara uno. Pero uno puede encontrarse con cualquier, y digo CUALQUIER cosa.
Pero digamos que en ese momento no teníamos elección, estábamos juntos y nos sentíamos con suerte. Lo pensamos harto igual. . .
Pero bueno, luego de un rato nos pasó a buscar un auto extraño y nos llevo al lugar más apartado de Nanjing, medianamente cerca del aeropuerto. Solo había una larga calle mal iluminada y algunas casas. De verdad pensamos que sería el fin y mañana despertaríamos sin órganos o algo (true story).
Sorprendentemente llegamos a lo que parecía una casa de 3 pisos. Le comenté a J -“Apuesto que es una casa acondicionada para hacer de hotel, con los niños comiendo y haciendo tareas en la cocina y todo“-. Nos reímos. Pero como si lo hubiera previsto: Era su casa. La señora que nos ofreció el trato probablemente era la captadora en el aeropuerto y el conductor era el marido. Habían niños pintando en la cocina y viendo tele.
Subimos a una suerte de cuarto piso e increíblemente era todo casi nuevo. Como si hubieran invertido todo su dinero en crear 3 nuevos pisos sobre su casa. Y CON TELEVISIÓN, AIRE ACONDICIONADO Y TODO. Nos sentimos pagados con la tele, ya que parecía que valía más que la propia casa.

En el camino habíamos parado en una calle con carritos de comida típicos Chinos y lo que compramos lo llevamos a la pieza. Teníamos las cosas más extrañas para comer y un par de cervezas. Como de costumbre. . . conversamos de todo, nos reímos. Me sonreía. Hacía sus pasos malos de baile que tanto me hacen reír. Luego de un par de latas todo era risas, chistes malos y sueño. Pero no podíamos dormir esa noche, porque quedaban 7 horas para mi vuelo y temíamos que nos quedáramos dormidos. Nos acurrucamos cuando ya no teníamos más energía y me empezó a contar historias. Historias que no sé si habrán sido producto del alcohol, la pena o el sueño, pero me parecían tremendamente interesantes. Épicas, largas y muy tristes algunas.
-“Sería tan increíble poder arrancarnos como ellos, irnos lejos y no preocuparnos de nada. De dejar de viajar tanto para vernos, del interminable estudio. . .“- Es lo único que recuerdo bien dentro de todo lo que me contó.

Otra despedida, otro vuelo sola. De vuelta a Zhuhai 珠海, otra vez.

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Uno cree que las cosas no pueden ser peor. Que no pueden empeorar, digo. Pero desde entonces, ha sido el mes y medio más largo y más difícil que he tenido que aguantar durante toda mi vida. Es una constante batalla por levantarme en las mañana y obligarme a ir a las clases de chino, que por algún desconocido motivo estoy dentro aunque no estoy en la lista y no me consideran mucho en la clase ya que tengo mis otras clases de mi carrera que a veces me topan. Pero si no voy. . . no hago nada más, porque las de mi carrera no las entiendo. Y creo que sería aún peor, no lo sé.
Empecé a buscar información de cómo poder cambiarme de carrera. . . o ya de lleno, de lograr cambiarme de universidad manteniendo mi beca. Sé que suena súper imposible, pero realmente, en mi situación, no sé qué más hacer. No estoy en la mejor de las situaciones, honestamente. Pero se sigue tratando. Sigo aprendiendo chino por las mías.

He salido a explorar un poco más, dentro de las pocas opciones que tengo y quería mostrarles cómo es un supermercado en China. No uno de cosas importadas, uno SHINO SHINO.

Lo primero que uno encuentra es la sección de dulces. Dulces a granel, o algo así. En todos lados la unidad de medida que se usa es el Jin 斤, que son 500gr.

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Frutas ! Una de las cosas que más compro acá. No recuerdo bien como era en Chile, pero una misma fruta, dependiendo la calidad que tenga, tiene distintos precios. Por ejemplo un 斤 de una manzana fuji, sale no sé, 5.6元 . Pero si es del grupo de las más nuevas o más grandes puede salir hasta 8元 el mismo Jin (500 gr). Sin mencionar las manzanas de 100元 para arriba, que en general se usan para regalar durante las festividades o regalos costosos. El otro día lo comentábamos. . . a los Chinos les encanta gastar MUCHO dinero, y en cosas que por lo general no deberían tenerlo, como la comida, o el alcohol. . . en fin.

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El arroz, las leguminosas y hasta los huevos se compran así sueltos o a granel también. Y en general te los dan en una bolas plástica con un nudo y ya. Y no, no digo las típicas bolsas selladas donde uno pone la fruta que compra. Sino como bolsas de basura que llegan y meten de todo. La comida en la calle, por ejemplo, también es así. Llegan y te meten bollitos o “fajitas” en bolsas plásticas de dudosa procedencia. . . sigo sin acostumbrarme.

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A los Chinos les encanta el Yakult, o cualquier producto similar. Hay de varias marcas, en botellitas pequeñas (como el Chamito) o en botellas de 500cc. Quién tomaría tanto Yakult de una sola vez. . . ? Será que por tanto carbohidrato que consumen necesitarán hacer el tránsito un poco más. . . eficiente ? Asumo yo.

Congelados. En general siempre encontrarán todo tipo de gyosas, dumplings, masas y hasta algunos tipos de carnes congelados. Usual.

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Líquidos. Se encuentran una infinidad de bebidas y de té helados. Y una que es la loca de la dieta o de buscar siempre una opción con menos azúcar ,es RE DIFÍCIL encontrar líquidos para eso. Coca Cola Company en China es una empresa re grande, y se encuentra de todo eso acá. Desde la tradicional Coca Cola hasta las Sprites verdes y azules.

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En general uno encuentra muchas maquinas expendedoras en los campus o en la ciudad. Y en general las opciones son puros té helados, Coca Colas o cosas llenas de azúcar. Y como no soy muy fan de tomar agua tampoco, la botella de abajo es mi fiel opción. Es agua con sabor, un poco más sano a la hora de tomar algo en la mitad de la nada y la recomiendo mucho, especialmente la de limón ❤

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Beber / Tomar alcohol en China es parte del día a día. Distintos tipos de cerveza chinas, importadas. . . y por sobre todo: BaiJiu 白酒. Licor Chino en base de a arroz.
Y es. . . de locos, o sea. Uno puede comprar una mini botella de baijiu por 5元 en un mini-market y existe el mismo alcohol malo, pero más elegante, por 10,000元 o más. Y la gente LO PAGA.

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De las veces que he ido a Chile, siempre llevo Baijiu 白酒 de regalo xD
Es como beber alcohol de quemar.
Malo.
MALO.

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Los Chinos tienen una extraña fijación con la comida cerrada al vacío. Y loco, NO sabe bien.
Desde algunos tipos de verduras, carnes, masas, huevos duros. . . hasta patas de cerdo, orejas, patitas de pollo. . . Y todo sabe igual. Y todo sabe a mierda.
La carne en China es un tema sensible. Si uno no está dispuesto a pagar su buen poco, es difícil encontrar carne buena y rica. . . sobre todo que es tan sabido que a veces son de hacer pasar carne de cerdo por carne de vacuno por medios de cocción y especias extrañas. . . y creo que me tocó vivirlo hace unos días, pero no estoy segura.

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Alguien dijo Aceite?
Y bueno, el paraíso para los que les gusta cocinar comida asiática ~ Especias, salsas místicas. . . de todo.

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Shnacks (como diría Pewds), un clásico.
Las “galletas” Orion las venden en TODOS lados, hay de varios sabores pero honestamente a mi no me gustan mucho. Tienen la consistencia de un Marshmellow relleno de más marshmellow (quizás por eso no me gustan) y son bañadas en chocolate. No del buen chocolate ~
Y bueno, Kinder, pero raramente no de los Kinder Sorpresa que uno conoce. . . al igual que los Ferrero, que son super famosos acá, lo transforman todo en un chocolate con esa suerte de nougat flotando en el. No es un chocolate hueco como allá. Una decepción :C

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Éstos creo que son Chinos chinos, nunca los he probado. Y es raro, pero nunca he encontrado unas BUENAS papas fritas acá. Incluso las Lay’s. . . tienen un sabor totalmente distinto, son mucho más suaves y le agregan todo tipo de sabores. Té verde, carne, yogurt. . .

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De verdad, AMAN las cosas con nougat. Y con queso. Hasta a las galletas tipo wafflers / obleas LES PONEN SABOR A QUESO. Nunca me he acostumbrado. . .

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LOTTE, bendito y koreano LOTTE. Variedades infinitas de Pockys / Peperos y shnacks con las caras de tus amores de doramas ~

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PAPAS
Ya sean de las marcas Chinas o las Lay’s. . . existe una cantidad GIGANTE de sabores y cosas extrañas. Ésto me encanta ~ Mis favoritas son las de sabor a tomate, pizza o algún sabor con carne ~

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. . . pero las de Yogurt o Té verde. . . a mí me saben a ese gustito que te queda después de vomitar. Honestly !

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Se escucha mucho que “nadie sale de viaje sin un fideo instantáneo consigo” y lo he visto mucho. En estaciones de trenes, de buses, aeropuertos. . . siempre uno encuentra dispensadores de agua caliente ya sea para tomar o para llenar tu pote ~
Cuando recién había llegado a Nanjing, pensaba que era algo tan genial (ya que comer éste tipo de fideos en Chile no es lago común, sino que de lleno se asocia con gustos más asiáticos) que compraba por montones y los comía de almuerzo. Luego aburren y uno empieza a probar comida más normal. . . haha.

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Los que más recomiendo, si no sabe qué elegir :

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Ya había pasado otro mes y nos tocaba volver a juntarnos. Ésta vez. . . habíamos planeado ir a Hong Kong juntos, ya que le tocaba venir a él (nos vamos turnando). Me tenía un poco nerviosa el tema. Pero me sentía corajuda, de alguna manera. Ésta vez no estaría sola. Y lo que sea que fuere a encontrar allí. . . tendría a alguien que me estaría apoyando.

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J llegaría un día miércoles, no podía estar más ansiosa a medida que se acercaba la fecha. Hong Kong me queda a aproximadamente 50 minutos en ferry desde la estación en el centro de Zhuhai. El problema era que J llegaba demasiado tarde ese día y yo no tendría como llegar cerca de esa hora sola y como también quería encontrar un hotel donde quedarnos.  . . decidí irme temprano y solita ese día.
Como sabrán algunos, soy re buena para compartir fotos y estados de dónde ando o qué ando haciendo. . . y una persona en particular, a la que había visitado en Hong Kong hace un año atrás, se había dado cuenta.

– “Oye Pan, así que andas en Hong Kong otra vez!“- me envió por mensaje S, a quién hace un año había visto en Hong Kong. Hermano de T.
– “Ah, sí, llegué hoy y estoy haciendo hora hasta la noche, tanto tiempo!“- no quise sentirme ingrata y acepté a que nos juntáramos esa tarde a tomarnos algo cerca de SOHO. Ya que sabía que si lo dejaba para otro día, andando con J: sería extraño juntarlos, pensé yo.

Eran eso de las 6pm. La corta noche empezaba a desaparecer y dar paso a las usuales luces nocturnas de Hong Kong, que me habían traído de vuelta una vez más, cual polilla.
J llegaba a eso de las 11.30pm, así que tenía bastante tiempo que matar.

Llegué a un bar con una facha impresionante, muy occidental y sin puertas a un costado de la calle. Sólo grandes ventanales abiertos ya que el invierno en el sur no se hace sentir tanto. No todavía al menos. No en Noviembre.
Llegué y ya me estaba esperando. Solo. Por suerte. No es como si esperase algo distinto de todas maneras. Pero siempre existía la duda.

-“Hey, ha pasado un año”- dijo S súper contento.
-” Taaaanto tieeeeempo, cuánto has crecido!”- bromeé un poco, ya que él era mucho mayor que todos nosotros en ése tiempo en Beijing.
-“Qué te trae por acá, esta vez?”- preguntó curioso, aunque yo sabía hacia dónde más o menos se dirigía la conversación.
-“Descanso del estudio y vengo con alguien, tengo novio ahora~”- dije.
-“En serio? Apuesto a que es Koreano, recuerdo que te gustaba todo éso. . .”- se rió.
-“Bueno sí, haha, va a ser casi un año. Pero llevamos 3 meses de larga distancia”-.
La cara le cambió totalmente.
-“Larga distancia. . . otra vez?”- dijo tomando un sorbo.

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Sentí que algo dentro se me quebró un poco. Había tocado una parte bien fina. El sabía todo lo que había pasado antes con T. Cuán enamorada y tonta estaba. Cuánto yo creía que lo que había pasado iba a ser real. Olvidé que ya habíamos tenido una conversación así, varios años atrás, por Facebook, cuando se enteró que T y yo estábamos tratando que funcionara a pesar de la distancia.
-“Es difícil y lo sabes. Por qué te torturas otra vez?“- sentenció como si no le importara yo para nada.
Me sentí tonta, ilusa. De 21 otra vez. No sabiendo lo que estaba haciendo. Viviendo una ilusión de relación a distancia.
-“Además, mi hermano me dijo que te encontraste con él hace poco, no te pasó nada con eso?”- dijo medio en broma y medio en serio.

¿Habría sido el siempre así de cruel? ¿O me encontraba yo vulnerable por el lugar, la gente y los recuerdos mal guardados?

Pero recordé que la Pan de 24 era distinta. A la Pan de 24 nadie le dice esa mierda y  espera que no le diga nada.

-“Ésta vez es distinto. Ésta vez la novia soy yo. Ésta vez él no está engañando a nadie por mí. Él no es un cerdo“- dije mientras tomaba mis cosas, veía la hora y me paraba para irme.
Trató de disuadirme pero ya me iba yendo. Me fui echa una furia hacia la estación de metro, para tomar uno en dirección al aeropuerto y esperar allí.

-“Así que un cerdo, ah?”- se escuchó como si la voz viniera de mi cabeza. Pero T estaba parado frente a mí en un traje azul de dos piezas con una bufanda color beige. Casi como si lo hubiera invocado. Casi como si hubiera aparecido de un humo blanco. Se notaba que acababa de bajarse de lo que pensé que era un taxi pero que luego noté, por las indicaciones que le daba al conductor, que era el chofer.
-“Tú que haces acá?”- pregunté.
-“Sólo pensé que podríamos hablar y”-
-“HABLAR Y NADA”- interrumpí, -“Quién te crees que eres para llegar y aparecerte de la nada como si nada hubiera pasado?! Ya no soy la misma imbécil de hace 3 años! Ahora hay alguien que en verdad se preocupa, que en verdad quiere estar conmigo y no me usa como excusa para escaparse un rato de su relación aburrida y sin sentido! ÁNDATE A LA REMIERDA!- terminó de hablar el Cosmopolitan que me había tomado un poco antes.
Le hice un gesto con la mano y me fui.

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[He recibido un montón de palabras bonitas o seguidores nuevos después de la última entrada y quería partir agradeciéndoles eso. Sé que a veces puede sonar todo súper malo. . . pero en verdad son momentos re-difíciles los que estoy pasando, y por supuesto sé que de alguna manera hace sonar todo aún peor. ]

Quiero volver a recalcar que acá se muestran un montón de opiniones personales y experiencias reales ( o quizás no ) pero son sólo desde mi punto de vista. Sin el afán de denigrar a nadie ni matarles los sueños de viaje a ninguno. Simplemente me gusta contar historias. Ficticias, reales, de otras personas, de otros espacios temporales. . . quién sabe ~

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Los días pasaron sin darnos cuenta y ya se había ido de vuelta a Nanjing y una vez más estaba yo sola acá, en La Tierra de Nadie.

Pensé que seguiría lamentándome y mirando a la nada para siempre. Pero por algún motivo traté de seguir adelante. De hacerme la idea que las cosas no iban a cambiar. De aceptar y tratar como mejor pudiera. Llegue de vuelta a mi pieza sola, que tanto habíamos disfrutado días atrás, preparada para el peor bajón de mi vida: pero de alguna manera, llegué y desembalé todo lo que pensé que no sería necesario hacer antes, ya que pensé que me movería pronto. Me resigné. Y me propuse seguir. Desembalé un mueble armable que había comprado apenas llegué acá, pero que no había querido abrir por el no saber cuánto me quedaría. Porque no sabía si tendría la posibilidad de cambiarme, de devolverme, o de lo que sea. Porque abrir esa caja significaba algo.
Iba a vivir ahí. Iba a intentarlo, todo lo que pudiera.
Le prometí que trataría, que no me seguiría lamentando. Que nos volveríamos a encontrar pronto. . .

Le pedí a algunos estudiantes Chinos que me ayudaran con mi horario, a ver bien mis clases, tomar electivos.
Me asignaron una tutora, algo así como una estudiante graduada en enseñarle Chino a extranjeros y que nos sirve a ambos a la hora de aprender más Chino. Nos vemos 2 o 3 veces por semana y me ayuda a avanzar en las clases de Chino que no logro repasar mucho por mi cuenta, ya que tengo que también estar viendo las clases de mi carrera, o algo así. Ella es muy agradable, calladita, como todos los chinos que he conocido desde que llegué.
De repente nos aburrimos y me cuenta cosas de China, de su cultura o de la comida.

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Durante la semana voy a clases, como en cualquier universidad. . . pero con otros 200 o 2.000 estudiantes en una misma sala. Nadie, o casi, hablan en clases o siquiera en los recreos. Nadie se da vuelta a conversar, menos salir a fumar. Instancias para conocer compañeros hay pocas. Todos se quedan ahí, sentados en su lugar (que rara vez cambian), bebiendo sus tés verde de hoja entera. Durmiendo. Siendo. Y he tratado, no crean que no. Pero después de cada “Hola oye, te pregunto algo. . . “, me responden y ya, “Oh, de nada” y se dan media vuelta a mirar al frente. Empiezan a hablar en Chino o qué se yo. Muy rara vez he visto un interés genuino en preguntarme algo o conocerme.
Además he de ser la única entre ellos, mujer, que fuma de día. Me imagino. Jamás lo he visto pasar. Y uno piensa qué extraño, porque en China uno ve a la gente fumando SIEMPRE y en TODOS LADOS. Y les prometo por dios: en TODOS LADOS: clubes, lugares cerrados, abiertos, playas, ascensores, taxis. Yo me he acostumbrado ya a fumar en los taxis. Es genial.

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Dejé de tratar simplemente. Me aburrí de que me miren cuando camino, comenten y no me digan nada. De que cada vez que paso relativamente cerca de alguien estén hablando en Chino y de la nada, sin siquiera mirarme salen con alguna frase weona en inglés, totalmente fuera de contexto, en la onda de “Mírame, yo también hablo inglés“, “Mírame“, “Háblame“. Pero jamás nunca se me ha acercado alguien por su cuenta así en la onda de ser amigos. Y me van a perdonar, pero estoy en una etapa de internalización de todo ésto que se llama Odio Profundo. Son como animalitos. Sin modales, sin habilidades sociales o algo. He pensado en crear un club o algo, nombrarlo “Cómo hacer amigos“, “Cómo hablar con la gente“. Porque no saben. Nada.

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Las clases no mejoraron, por supuesto. Los amigos que pensé que haría no ocurrieron. Estaba. Estoy, por la mía acá. Tratando a diario.
El año pasado, éramos casi 200 estudiantes extranjeros dentro del mismo programa. Pero por algún motivo, los grupos de amigos eran bien diversos. O todos eran amigos de todos, dependiendo la situación.
Si bien, siempre me he encontrado una persona más bien solitaria o autónoma para mis cosas. . . no puedo pasar 24/7 hablándoles sólo a ustedes. Y esperaba algo similar a antes, para ser honesta. ¿ Era mucho pedir ?
Soy la única, o casi, persona de ése mismo programa del año pasado, que eligió ésta universidad. Y todos los otros estudiantes de pregrado son Chinos. O ya: los otros “extranjeros” son de Macao, Taiwan, HongKong, Malayos. . . pero es lo mismo al final. Todos hablan chino perfecto y si no mantienes una conversación con ellos, no te enteras. Y no me vengan con que “ay, como puedes decir eso“. Llevo más de un año en China. No me vengan con mierdas.
Y los estudiantes, que realmente “se ven” como extranjeros, casualmente vienen todos juntos. Vienen por ésta clase de programas de intercambio entre universidades, donde sólo vienen a aprender Chino y luego se van. La verdad me divierte un poco ver las mismas reacciones que tienen con las cosas nuevas, como a mi me pasaba el año pasado. . . y yo ya estoy en una etapa totalmente distinta.

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Tengo sólo un electivo, donde hay una chica, que por algún motivo se acercó más a mí. Al menos. Siempre me dice que me siente con ella. Es una chica muy agradable. Tiene 17 años, como casi todos acá. Es de acá del sur también. Habla Mandarín y Cantonés. Nunca ha tenido novio, menos besado o dormido con alguien, me imagino. Es agradable al menos sentir que alguien se interesa por saber de dónde vengo aunque no sea una “extranjera promedio” (ojos azules, rubia, etc. Ya que al parecer son los únicos extranjeros que les llaman la atención a los Chinos.)
Le cuento que Chile es seco. Siempre seco. No se imaginaba nunca que en algún lugar del mundo no lloviera en verano como acá. Que tenemos nieve, playa, glaciares, campo y una ciudad muy bonita. Me pregunta si comemos arroz o si todos fuman como yo. Y es que para mucha gente acá, soy la primera persona Chilena que han conocido jamás (Y es algo bien importante si uno lo piensa bien. . . creo).
Lizzy y WangFei- (perdón, Tiffany). Lizzy y Tiffanny, su amiga, se sientan conmigo en el electivo de filosofía e igual las ayudo a entender o explicarles términos de repente. Es uno en inglés así que trato de participar lo más que puedo. Es la única clase donde entiendo algo, por supuesto. También me han enseñado una que otra cosa en cantonés, que era lo que yo tanto planeaba hacer cuando viniera acá pero que por tiempo no he podido.

Sigo estudiando harto Chino, pero siento que llegué a un punto donde ya no aprendo o cuesta un mundo. Me siento, a diario, terriblemente frustrada. No sé si será algo posible, llegar a un punto donde no puedes aprender más. O será de vieja o de imbécil. . . quién sabe.

Tengo una clase, obligatoria, de Inglés. Y es bien particular: el profesor es un Ucraniano con un acento ruso (en lo que en mi mente es ruso) increíble. Estoy seguro que tiene que haber sido algún locutor radial en su vida pasada, informando sucesos durante la segunda guerra mundial o algo así. Desde un inicio salió con “Zi no vann a llegar a clazez, mejor no vengan“, “Zi no son capazez de controlar zuz funcioness corporales y aguantarse las ganas de ir al baño, retírense y no vuelvan“. Y así. Un pelmazo de los grandes.
Yo sólo me río para mis adentros. En Chile todos se cagarían de la risa y nadie lo pescaría. Acá –como al parecer estamos en primaria– todos se miran serios y comentan “Ohhh que miedo“, “Oh, no podemos llegar tarde!“. Yo los miro con cara de. . . REALLY. ARE YOU FUCKING KIDS?!
En esa clase nos hacen sentarnos en grupos y discutir temas que nos propone, en inglés. Siempre me toca con alguna persona distinta, supongo que a todos les dará miedo hablar en inglés con un extranjero. Pero. . . he escuchado las ideologías, pensamientos y posturas más absurdas, desconcertantes y ENFERMAS –por decir menos– que he escuchado jamás. Y es la generación de estudiantes del año 2016, weón:

Tema: Nos hacen ver un video de algunas personas perdiendo el control por estrés. Estoy segura de haber visto al guatón del comercial de Armonil, entre ellas. La pregunta era: Alguna vez te has sentido estresado? :
-“Hola, qué piensas del video, te has sentido así?“- comienzo preguntando yo. Porque si no, la conversación no ocurre.
-“Ah, em. . . bueno, creo que reacciones así son un poco exageradas. Debería ser más calmado y mantener el control. No mostrar sus emociones.“- me respondió una compañera muy segura de lo que pensaba.
-“. . . e-en serio?“- respondía sorprendida.
-“Sí, y tú?-
-“A ver, por dónde parto. . .“- Y enumeré un sin fin de momentos en mi vida donde he mandado todo a la mierda, o gente me tenía chata. Peleas, llantos, crisis. Le pregunté después -“Tu entiendes que las personas tienen sentimientos? Que a veces hay situaciones que te sobrepasan y si no lo sueltas, te puede pasar eso del video. . . ?“-
Y ella respondió con un -“Ah, um. . . Es que para nosotros no podemos expresarnos así. Mi mamá se enojaría y me diría que me calmara o me abofetearía. Tenemos que mantener la calma“-
“. . . ”
Atónita.

Tema: “Si pudieras elegir cualquier trabajo de los siguientes, cual sería?
Yo dije -“Bueno, la verdad aún estoy en eso, haha. . . aún no tengo muy claro qué quiero hacer con mi vida. Pero ya descubrí que no quiero un trabajo aburrido, de oficina, que termine frustrada y me mate de a poquito. Quiero algo que me guste y ser feliz con eso. Por qué elegiste tu carrera?“-  dije súper segura de algo que me había tomado 24 años decidir.
-“Ah, bueno, es que mi papá me dijo que era una buena carrera y ganaría buen dinero.
Y no crees que es aburrido?“- pregunté.
-“Si bueno, no lo había pensado. . . pero tendré un buen trabajo, en un banco quizás.“- respondió.
-“Y si pudieras elegir algo que te gustara?“-
-“Ah. . . me hubiera gustado turismo y haber viajado por China, pero no, mis padres no me dejarían. Y no podría dejarlos.“-
-“China? Y no fuera del país?“-
-“Oh, no no, nunca me alejaría de mi familia. La cultura China es siempre hacerte cargo de tu familia y de tus padres cuando envejezcan“-

Y así, interminables conversaciones con distintos estudiantes Chinos, en el año 2016, que no son capaces de pensar por sí mismos. Todos dándome respuestas desde “La Cultura China“, “Mi familia“, “Nuestras tradiciones“. . .

En China no existe un “yo”. No existe un ente propio que sea capaz de tomar decisiones autónomas, por el bien propio. . . o por gusto. No, olvídalo. Primero está tu país, luego tu cultura y luego tu familia. Después tú, y “si es que“. Existe una suerte de mente colectiva que decide por tí antes de que puedas pensar cualquier cosa. De vivir en grupo y ser uno con él. No me sorprendería que pudieran leerse la mente entre sí. . . 

 Fue así unas 3 semanas, mirándolos, estudiándolos de la misma manera que lo hacen ellos conmigo. Se venían las vacaciones nacionales, siempre la primera semana de Octubre: son 7 días de vacaciones totales, por la celebración de la fundación del partido. Y era tiempo de ir a Nanjing. Estaba ansiosa pero asustada que una vez de vuelta allá no me quisiera devolver. Que de volver a vivir todo de nuevo, iba a tener que dejarlo una vez más. . . y mira, ni siquiera me había ido y ya me estaba ahogando en los pensamientos de cuando tuviera que irme. Pero había llegado el día. Había soportado ya un mes viviendo una pesadilla, y volvería a mi Nanjing de vacaciones, por 6 días. Ese día recuerdo que pasó lentísimo. Me arreglé, hice mi maleta y partí otra vez en un bus de dos horas camino a Guangzhou y luego al aeropuerto. Todo se veía bonito ese día. Había un sol enorme y todos me sonreían. Me estarían esperando en el aeropuerto de Nanjing y eso era todo lo que me importaba. Me sentía libre, poderosa y energética a cagar.

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Llegué al Aeropuerto Internacional de Baiyun ( 广州白云国际机场 ), en Guangzhou. Y estaba llenísimo. Toda la gente viaja en éstas fechas, parecido al año nuevo en Febrero. Me quedaban algunas horas para embarcar, así que salí por una puerta a fumarme un cigarro.
Empecé a pensar cuántas veces han sido ya en aeropuertos, cuánta gente he encontrado y de cuánta gente me he despedido. Me reí para mí misma. Pasé por seguridad y empecé a vitrinear las tiendas del Duty Free. El aeropuerto es muy bonito y grande, daba gusto. Más me emocionaba. No pude evitar ver un Starbucks que había lejos y se me antojó un chocolate caliente, sin crema, como siempre. Estaba tan ida, que cuando me entregaron mi vaso, no me di cuenta y cuando me di vuelta alguien chocó conmigo y me botó el café. . .

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-” 哦,不好意思!”- (Algo así “como Oh, I’m sorry!”), dijo en Mandarín una voz muy peculiar. . .
-” 嗯,没事没事 “- (Um, no importa), dije resignada a haber perdido mi café, cuando me levanté a mirar. . .

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Se me congeló la sangre.
Me tiritaban las piernas.
Había vuelto a algún momento, 3 años atrás, cuando no era más que una pendeja de 21 años, explorando el mundo sola por primera vez. Cobarde, inocente, muerta de amor por primera vez.
Había cambiado tanto. Se veía mucho más resuelto, más adulto. Pero de alguna manera se veía tan familiar: llevaba puesto un traje elegantísimo, de esos que habitualmente llevaba consigo, y esos zapatos con pelitos tan característicos. Se le daba tan bien. Antes y ahora. . .

[ Si no sabe de qué estoy hablando, retroceda unos años y lea el capítulo de “Misconceptions of You and Me” ]

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-“Ha pasado tiempo. . . “- dijo sonriente, mientras nos estábamos sentando en unos asientos del aeropuerto. Se había ofrecido a comprarme otro café e insistió hasta que lo hizo.
Cuáles eran las posibilidades.
De toda China.
De toda Asia.
De volver a toparme con ésto. Con T. Una vez más.

-“Has cambiado mucho“- le dije. -“Te queda bien“, “Y mira, traes los mismos zapatos de siempre, hahah. . .“- y tomé un sorbo, tratando de ahogar la voz temblorosa.
-“Hey, tu sigues igual! Estás mucho más grande, pero sigues siendo igual de odiosa“- se rió.

Creo que ninguno sabía bien qué decir, era todo tan. . . ilógico. Habíamos pasado por tanto, en tan poco tiempo, y ahora éramos totales extraños.

-“Lo lograste. . . “- dijo de pronto, “Volviste“.
-“Te dije que lo haría. O no?“- y le sonreí orgullosa.
-“Escuché que estás estudiando acá, increíble“- parecía un poco confuso.

No sabía qué hacer. No podía dejar de pensar. Todos los flashbacks que estaba teniendo en mi cabeza se me estaban sobreponiendo uno sobre otro. Y la verdad. . . es que siempre me pregunté cómo sería. Cómo sería volver a encontrármelo después de tanto tiempo, después de todo lo que pasó. Y es que era la primera persona a la que dejé de ver cuando más enamorada estaba. Todas las otras veces, he tenido relaciones donde lo dilato hasta lo más posible. . . y llegamos a un punto en el que ninguno de los dos quiere verse la cara.
Pero no con T. Con él tuve que guardar todo lo que sentía en lo más profundo que tenía para poder seguir. La distancia, el tiempo. . . la mentira. . . todo fue demasiado.

-“Y cómo sabes que estaba en China?“- de repente me di cuenta.
-“Ah, mi hermano me lo comentó, del año pasado, cuando estuviste en Hong Kong y te encontraste con él“-
-“Ah, ese bocón. . . haha”-
-“Por qué no me dijiste que estabas ahí, esa vez?“- preguntó serio.
-“P-por qué debería habértelo dicho? Además, no es como si pudiera contactarte de alguna manera. . . Nos eliminamos de todo“-, dije con firmeza pero algo sorprendida.
-“No sé. . . pensé que, bueno. No lo sé. Podríamos haber hablado“- es como si no recordara nada de lo que pasé después. Pero yo sí. De pronto todo volvió a ser como debía ser.
Me puse de pie y me estiré un poco: -“No importa, no es como si hubiera ido a verte a tí, no? Hahah. . . Estamos bien así, verdad?“-, le sonreí, recordando a dónde iba. A quien me estaba esperando y me fui en dirección a mi puerta de embarque.

Eso hubiera sido el final de todo. La conclusión de todo lo que había pasado antes. Al fin podría haberme quitado la duda de cómo hubiera sido volver a verlo.
Pero no fue así.
Caminó rápido hacia mí y me tomó el brazo.
-“Crees que podamos ser amigos?“-

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Jamás he creído en el hecho que uno pueda ser amigo de su ex. No existe tal cosa. Aquellos que me dicen que si lo han logrado. . . son personas súper raras. O simplemente no se involucran tanto con las personas.
Las personas ocupan cierto lugar, juegan cierto papel en nuestro mundo. Una vez que eso termina, ponerlos en otro lugar, en otro rol. . . No pasa. Menos cuando uno se involucra física y emocionalmente con esa persona. Dada la historia que uno ya escribió con ellos, es imposible que teniéndola presente no se vuelvan a esos momentos de perfección. Sea cualquiera el motivo del por qué ya no están juntos.
Es como volver al mismo sitio donde se fue infinitamente feliz. Una y otra vez. Es como VIVIR permanentemente en ese lugar lleno de una carga emocional tremenda, y tratar de convencerte que no estás recordando nada.
Por eso es que la verdad no mantengo contacto con quienes he estado. Bueno, eso y porque la gran mayoría han sido unos cerdos. Y también porque me perturba tanto la gente que asegura con toda franqueza que mantiene contacto con su ex, o que incluso son AMIGOS. Qué weá mas falsa.

Es primera vez que entiendo la importancia de dejar sanjadas las cosas. Dejar en claro que se terminó, y que su tiempo de ser ya fue. Jamás me había pasado que la otra persona no quisiera entenderlo sin tener que recurrir a un sencillo “ándate a la mierda“. Pero creo que . . . es ahora cuando más entiendo lo que es el tener que romperle el corazón al otro para que siga adelante. Con el tiempo y la vida, he entendido que lo único más fuerte que amar a alguien, lo único que te hará seguir adelante y en un futuro volver a fijarte en alguien: es odiar al otro.
Y ahora que lo pienso. . . fue lo que tuve que hacer la última vez.
Eso si, quisiera aclarar que todo esto corre para quienes son más menos como yo. Más intensos. Más serios y comprometidos para lo suyo. Estoy dejando fuera a la gente extrovertida, y más osada y más todo. Ellos funcionan de otra manera. Y no es que clasifique. . . pero he logrado identificar a esos dos grandes grupos.

También he pensado que . . . nunca antes había dejado de ver a alguien mientras seguía enamorada. Nunca. Siempre he estado con personas hasta que. . . ya no queda nada, dilatándolo lo más posible. Habiendo yo perdido hasta el último interés, ahí se acababa. . lo que siempre fue mutuo en todo caso.
Pero nunca había dejado de ver, en persona, a alguien con quien me proyectaba el mundo entero. Terminamos tiempo después de eso, no en persona por así decirlo. Y no sé si será la distancia. . . o el tiempo. Pero jamás había idealizado tanto a alguien. Recordado tanto lo surreal que era. Y que en realidad, seguía siendo así incluso hasta la última vez que lo ví. Es como si se hubiera congelado entonces, todo lo que era en su perfecto concepto de él mismo. En ese tiempo, en esos lugares increíbles. Como si se mantuviera vivo en esos momentos. Y no puedo verlo ni imaginarlo de otra manera. Toda su existencia se me presenta como alguien infinitamente gentil. Era esa persona de quien, con mucha vergüenza digo esto, me sentía infinitamente atraída en todo sentido. La primera persona por quien todos mis sentidos fueron sacudidos y lanzados al abismo. Por quien no me importaba nadie más. Como si su existencia y su apariencia hubieran sido fabricados de manera tal, que engañaba todo razonamiento o poder de control. Fue hecho para engañarme, para atraerme.
La única persona que me hizo pasar de ser el tigre desalmado, a una gacela inerme separada del rebaño, sin recurso alguno para escapar. Y lo peor es que eso uno lo sabe, es consciente de cuando te encuentras con ÉL. Y aún así vas directo a eso. Sabes como termina, sabes que uno no sale de eso bien. Pero no es como si hubiera otro camino. Uno va. De cabeza.

Them. Back then.

(Ahh ~ Qué tiempos aquellos ~)

Hahah, lo peor de todo. Es que no es como si él lo supiera o algo. . .
La gente como él sigue adelante. La gente de “mi tipo” siempre sigue adelante.

Come and break it down for me
I’ll lead the way home ~

Primero que todo, me encantaría que le dieran click a la música que pondré abajo. Es parte de. Si no lo ponen, en verdad váyanse a la mierda ❤
Quisiera aclarar que Nada de lo que escribo es necesariamente cierto
Quizás partes.
Quizás nada.
Quizás todo.

Pero por sobre todo, me debatí meses si publicar esta parte o no.
Al igual que :

# The Beginning
# Dollars
# Shall we ?

Son parte de una historia completa. Un todo.
Aunque desordenada, hay que encontrarle el orden cronológico.
Si, no. Tal vez.

Había estado dormitando de rato en rato, pero el movimiento del avión era algo que me perturbaba muchísimo y lo había descubierto recientemente. Eran eso de las 3 de la mañana según el mapa del avión en el que iba, y quedaban un par más para llegar a Hong Kong. Extrañamente no me lo estaba cuestionando, no lo estaba pensando ni estaba juzgándome por lo que estaba haciendo. No le estaba dando vueltas, lo que normalmente hago con todo lo que me pasa o decido dejar de hacer.

1

Estaba haciendo, atreviéndome, sin pensar.
La última vez que lo había visto fue después de su despedida, en Beijing. Esa mañana fría, antes de subirse al taxi y perderlo de vista para siempre. Llorando, llorando a mares de lo llorona que soy. Yo llevaba un vestido negro que había elegido para la noche anterior y mi oso-abrigo que me protegía del invierno Chino. Porque había sido injusto, porque no tuvimos casi ni tiempo. Un día lo pensé, un mes después de eso, compré boletos en línea y decidí viajar a Hong Kong un fin de semana. Dudé mucho. Y la verdad es que para entrar a China, la visa viene con cierto número de entradas. Y yo tenía una, que ya había utilizado para entrar. Podía o no podía ser. El papeleo no podía tramitarse desde China, tenía que haber salido para hacerlo. Tenía todas mis cosas en Beijing, tenía que volver a clases, aún me quedaban un par de semanas por terminar y luego desde ahí salía mi vuelo a Tokyo. TENÍA que buscar la manera de volver. O. . . bueno, lo mejor en ese momento hubiera sido abstenerme del todo de ir. Pero esa no era la yo que estaba en China.

Con un suave movimiento la asistente de vuelto me despertó para avisarme que íbamos a aterrizar. Eran eso de las 5 de la mañana. Una vez más me aferré como un gato asustado al asiento del avión mientras aterrizaba. Una vez más hice una breve conversación con la persona que iba a mi lado que me preguntó si estaba bien, hahah.

El aeropuerto era muy bonito. Muy por debajo de lo que es el de Beijing, pero bonito dentro de su simplicidad. No hubo ninguna complicación. Tomé mi teléfono, que por suerte sí agarró wi-fi, y le avisé que había llegado.
-“Voy camino para allá, no te vayas”- respondió a los minutos.
Pfft. Como si hubiera podido irme a algún lado. Como si hubiera querido salir de ahí.
Agarré mi maleta roja con puntitos, esa que siempre uso para todo, y busqué un asiento para esperar. Por todos lados había gente durmiendo en el suelo o en los asientos. Poco me importó sentarme al lado de lo que parecía una mujer muy tapada en abrigos. Era invierno y la verdad hacía frío. No los grados bajo cero de donde venía, algo un poco más parecido al invierno Chileno. Frío. Pero no tanto. Que sólo algunas cuáticas como yo se quejan y se tapan todo. Que buscan la excusa para no salir y se ponen ropa larga, o que mueren de frío cada vez que salen a la calle y necesitan que les compren un café y las abracen mucho. . .

      Esperé al rededor de una hora sentada en mi asiento. Ansiosa. Expectante. Congelándome un poco. Con un aroma agradable de fondo. Con el corazón en la mano. Palpitando a mil esperando que él llegase. Alterándome por la más mínima sombra lejana que quizás me diera una pista que podía ser él. Saqué el regalo que le llevaba. Era el 15 de Febrero. “Al menos seguía siendo San Valentín allá en Chile“, pensé. Era un oso azul pequeño muy bonito. Saqué mi teléfono y habrían pasado 40 minutos. Me puse mi chaqueta en las piernas. Leí el mensaje que me había mandado la noche anterior.

– “Serías mi Valentín?” – y me recorrió un escalofrío de nervios.

Jamás me habían propuesto nada antes. Y es que la verdad en Chile llega y se hace. Nadie te “invita a una cita”, pocos te “piden pololeo”, o cosas así. Uno llega y sale, todos llegan y se reproducen como hamsters. Allá (en Asia) es un poquito más romántico. . .

-“De dónde llegaría? Me veré bien? A lo mejor tuve que haberme puesto algo más normal. . .” – pensé.

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Y en eso, sale de un cubículo que estaba frente a mí y se detiene apenas me ve. Se veía tan lindo. . . eran las mismas facciones exquisitas que recordaba ver en persona. Llevaba una chaquetita de polar que lo hacía ver aún mas joven de lo que era. Y es que los asiáticos siempre tienden a verse MUCHÍSIMO más joven de lo que en realidad son, al menos para nosotros. Miles de cosas se me pasaron por la cabeza, si debía correr hacia él, si debía abrazarlo, si debía. . algo. Pero la verdad es que no pasó nada, hahah. . . caminó un poco y se sentó junto a mí. No hubo abrazo, ni saludo de beso. Nada.

-“Hey~” – dijo él.
-“Hey~” – le respondí algo nerviosa.
-“Cómo estuvo tu vuelo? Estás cansada?” – preguntó.
-“Terrible, muy movido. Tuviste que levantarte muy temprano. . . perdón.” – respondí.
-“No, está bien. De todas maneras me hacen levantarme temprano. . . vamos?” –
-“A donde? Sabes el camino?” – pregunté algo atontada.
-“Sí, reservé un hotel para tí” – dijo, muy seguro de su respuesta.

Con el apuro, los nervios, cuando se me ocurrió ir. . . llegué y compré los pasajes por internet. Jamás revisé un hotel, ya que tenía la genial idea que llegaría y buscaría uno luego. Pero como en todo lo que vendría después. . . él se me adelantó y lo hizo por mí.
Quise girar plata de un cajero, y decía BLOQUEADO o algo así. Entré en pánico y quedé blanca. Cuando volví en mí. . . recordé que HK NO era parte de China, y en mi banco no había avisado para que me habilitaran la tarjeta, ¡La raja!. Hice las llamadas correspondientes y tendría la tarjeta activa en un par de horas. . . Y puta sí, la vi negra cabros (una vez más).

Salimos a tomar un taxi, y apenas se abrió la puerta automática para salir, la humedad me pegó de lleno. No era una humedad tropical, era del tipo seca. Nada terrible. Casi embriagante. Le daba el toque perfecto a la experiencia. Una vez dentro del auto, me di cuenta cuán distinto era el Mandarín del Cantonés. Como si ya no fuera difícil aprender Mandarín. Era TOTALMENTE distinto y no entendía nada. Le pregunté qué onda, si alguien hablaría inglés, que era lo que yo esperaba. . . y la verdad es que sí, la mitad de la gente habla inglés allá. Y la otra mitad Cantonés. Lamentablemente los taxistas sólo pertenecen al segundo grupo. Jamás llegarían a entenderme luego. . .

A medida que empezábamos a andar y nos alejábamos del aeropuerto, cerros y más cerros llenos de un tinte verde empezaron a aparecer. El día estaba nublado y era perfecto. A cada lado de la calle se veían palmeras y mucha vegetación. Mucho auto circulando por las calles mojadas, o eso creí. Yo iba sentada a un lado, y él al otro. La verdad no sabía qué decir.
Y si. . . ¿tal vez nunca se esperó que yo fuera, y la verdad nunca pensó volver a verme? Un montón de weás lloronas se me empezaron a pasar por la cabeza mientras admiraba el paisaje por la ventana. Iba casi con las manos afirmadas en ella mientras veía todo. El paisaje empezó a abrirse y un puente gigante se colocó frente al auto. Era una suerte de San Francisco, pero no tan alto ni tan rojo. Había mar por todo al rededor y se podía observar una gigantesca bahía rodeada de rascacielos titánicos. El taxista no hablaba, lo que agradecí mucho. Tenía adornos colgando del retrovisor y muchos stickers con escritos en chino por todo el interior.

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El auto comenzó a moverse mucho y creo que por el hecho de estar usando pantys, no me adhería muy bien al asiento de cuero negro. Empecé a resbalarme de un lado a otro y no estaba cachando mucho como sujetarme. En un giro brusco, quedé apoyada en él y me reí nerviosamente, la verdad es que no sabía que hacer o no sabía si le molestaría o algo. . . Me sentí tremendamente mal, demasiado culpable. No entendía nada.

-“Qué estás haciendo” – preguntó él, algo sorprendido al parecer.
-“Hahaha, perdón”- dije, le intenté correrme a mi lugar. . .
En eso, me toma la mano, sin mirarme.

3

-“Te extrañé”- dijo mientras seguía apoyando su otro brazo sobre su ventana, mirando la nada.
-“Yo también, mucho”- Y apoyé mi cabeza en su hombro.

Los edificios interminables corrían rápido por mi ventana. Edificios antiguos, pequeños, junto a construcciones monstruosas a su lado. Uno tras otro. Carteles y letreros que por las noches se encenderían para iluminar mi noche, nuestra noche. Calles que se elevaban. Restaurantes de todo tipo, andamios de bambú le daban estructura a su mundo. Carreteras por toda la ciudad y muchos autos nuevos. Caros. Lujosos. Carísimos. Todo el concepto pasaba delante mío mientras mi cabeza se apoyaba en él. Era algo mucho más lejano que un sueño. Era algo casi surreal. Extraño, totalmente desconocido para mí. Jamás me imaginé que un lugar así existiera. Nunca, hasta entonces creo haber indagado de la ciudad como lo estaba haciendo en persona. Pero de alguna forma. . . Todo se me hacía familiar a él. Todo el estilo de la ciudad tenía su nombre y su forma de ser. Su aspecto y manera de hablar de alguna manera se veían reflejados en donde me estaba adentrando. . . y me parecía increíble, fascinante en verdad. Además, desde que era muy pequeña, siempre quise conocer Hong Kong.

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El auto se detuvo y era hora de bajarse. La entrada del hotel lo auspiciaba pequeño. Estaba en medio de dos edificios grandes, lo que lo hacía parecer angosto. Entramos y la recepción estaba en el segundo piso. Una vez que se abrieron las puertas, creo que fue la combinación perfecta entre la arquitectura asiática y la economía extranjera que se posó frente a mí. Era una habitación amplia, muchos sillones cómodos y con una puerta de vidrio al fondo que llevaba a una pequeña terraza. Las paredes tenían empotrados lo que parecían ábacos de madera. Ábacos. Los cojines de los sofás eran rojos y el suelo de piedra gris. El ambiente olía maravillosamente, en una mezcla de sanitizante en aerosol, violetas y comodidad. Había sólo una chica atendiendo en una mesa larga y estaba conversando con una señora frente a ella. Yo me quedé en un sofá sentada, que era más cómodo que cualquier cosa en la que haya estado en los últimos dos meses. T se propuso a hacer el registro con la chica de la recepción. Mientras hacían el papeleo, la señora, que ahora se encontraba al lado de T, se volteó hacia mí y me empezó a conversar. No recuerdo su nombre, nunca lo hago. Pero creo que era de California o algo así. Se encontraba viajando, su marido descansaba en la habitación y había bajado para no molestarlo. Me preguntó de donde era. Su hijo también había visitado Chile y hablamos un poco de eso. Era una dama muy gentil. Se despidió amablemente mientras T volvía hacia donde estaba yo.

-“Tuviste suerte, te cambiaron a una habitación mejor” – dijo muy seguro.
-“QUÉH” – exclamé, al igual que siempre lo hago.
-“Pensé que tendríamos que hacer hora, pero podemos ir a la habitación a dejar tus cosas ahora y luego vamos a hacer otra cosa si quieres”
-“Que bieeeen”- dije alegre, y la verdad es que moría de hambre. Eran eso de las 8 de la mañana y no había comido nada.

Ingresamos al ascensor, junto con el ayudante que iba con mis cosas, quien no me habría dejado llevar nada. Se puso justo frente a los botones del ascensor, por lo que no podía ver a qué piso íbamos, pero SÍ podía ver la pantalla superior y no dejaba y dejaba de aumentar. Cuando ya estaba cerca del 9000, se detuvo y bajamos.
Era el piso número 31.
Por lejos el lugar más alto en el que he estado en mi vida.

-“E-es una broma. . . ” – dije nerviosa.
-” Nope, ya llegamos. . ” – se rió.

Y en lo que dijo eso. . . se abrió la puerta del lugar más increíble al que jamás creí que llegaría. Una habitación, amplia, preciosa, con una cama gigante, con una tele en frente aún más enorme. Pero lejos lo mejor de todo era la vista: Todo lo que es la pared de frente, era una ventana que se veía hacia el exterior. Desde la altura. No me aguanté y me lancé a la cama. Lo más suave que había probado en semanas. Encendí la tele y acomodé mis cosas. T se sentó en la silla del escritorio a un costado de la cama. Me volví a sentar y noté que no tenía intención de acercarse. . .

– “Ven. . . “- le dije.
Como si hubiera sellado mi suerte.
Y la suya también.

Se acomodó a mi lado y nos pusimos de guatita a ver tele. Tenía cable por suerte, pero era lo que menos me importaba.
No es como si lo hubiera buscado, nunca he sido esa clase de persona. Nunca. Pero no pude dejar de notar que no me buscaba, no intentaba nada. Y eso me estaba poniendo aún mas nerviosa. Aparté la vista del televisor y me acurruqué en la almohada en la que estábamos apoyados, en dirección hacia él. La verdad es que aquí tardó algo en darse cuenta, pero después de un rato, se tiró conmigo. Estuvimos así, frente con frente varios minutos. Como si no hubiera tiempo. El corazón me latía a mil y no sabía por qué. Hace años que algo así no me pasaba. Me sentía como adolescente y la verdad es que hace mucho que no lo era. . .

6

De a poco me comenzó a tomar la mano, como si no quisiera romperme, como si tuviera infinito miedo de algo. De cualquier cosa. Empezó a hacerme cariño en ellas, de a poquito, muy lento. De a poco nos fuimos acercando. El corazón se me iba a salir por la boca, y no sabía que me estaba pasando. Cuando los ojos se encontraron recordé todo del por qué estaba ahí. Todo se detuvo en ese entonces. Desde ese instante. . . y para siempre.
Desde ahí en adelante, seríamos cómplices habituales en mirarnos así por largo rato. . . y en todo lo que pasaría luego. Decidí que disfrutaría todo, cada segundo. Que nunca me arrepentiría de nada. Y por sobre todo. . . que guardaría ese momento muy dentro de mí para el resto de los días por venir.
( Y ha pasado tanto. . . tanto de ésto . . . )

7

Nos besamos de a poco, como cabros chicos. Recordé de aquella primera vez, que me había dicho que besaba como hombre (?!). Imaginé que sería porque no estaba acostumbrado a que alguien fuera más osada. O a besar alguien ebria. Me fuí abriendo paso en él de a poco, pensé que si yo besaba como hombre, y él era uno. . . él no lo estaba haciendo como correspondía, creo. Trataría de instruirlo un poco al respecto, o no? Ok, aquí me empieza a dar un poco de vergüenza- – –
Noté que algo le había quedado de esa vez que estuvimos juntos en Beijing, y ahora se notaba más animoso. SI entienden lo que quieren decir. Ya no era el niñito tímido que besé la primera vez. Y no era algo malo.
Fue el mejor beso que me han dado en mi vida y se a poco se comenzó a tornar todo un poco más acalorado. Trataba de monopolizarme. Como si supiera lo confundida y perdida que estaba. Seguía tomándome de las manos eso si. Nos besamos como adolescentes mucho rato. . . cuando, sentí que al parecer todo se había calmado un poco, decidí salirme de ahí e ir a bañarme. Creo que fue la ducha más rápida de mi vida.
Al salir, seguía ahí, viendo tele. Me acosté a su lado y lo abracé. Quedó como sorprendido o algo así.

– ” Q-qué ? ” – preguntó poniéndose muy rojo.
– “Nada. . .”- dije yo con cara de.  . . bueno, con cara de nada.

Apagó al televisión de lleno y me abrazó fuerte. Me sorprendí. No era de abrazarme, o darme la mano ni nada. Él o, ellos, eran así. Fríos, distantes, casi intocables entre sí. Pero me abrazó como si lo hubiera estado necesitando desde hace mucho, me miró un segundo y volvió a besarme.
Supongo que aquí, es donde por única vez en mi vida puedo aplicar esa montonera de frases cursis que uno encuentra en Tumblr. . . esas típicas frases de white-ass-gurl. . .

” Fue el tipo de beso del que nunca podría hablar en voz alta a mis amigos. Fue el tipo de beso que me hizo saber que nunca había sido tan feliz en toda mi vida. . .”

Trataba de poseerme completa, de una manera muy. . . noble. Tenía cuidado de no errar ningún movimiento, de ir de a poco. No sé cuál de los dos estaba más nervioso. Solía mirarme fijo de vez en cuando, sin decir nada. Absorbiéndome con los ojos, haciéndome sentir indefensa como nadie nunca lo había hecho antes. Me sentía por primera vez como un antílope, un antílope cuyo destino estaba frente sí. Estaba bajo las garras de un tigre que me mataba con la mirada. Como si tratara de analizarme, de entender lo que estaba pensando. De poseerme con todo y garras, consigo mismo, con el tiempo con. . . cada cosa que hacía.
Como si estuviera dispuesto a aniquilarme el alma, despedazarme completa si hubiese querido. Donde podría perderme por siempre si seguía así-

-“Deja de mirarme así”- le dije mientras tiritaba de algo que desconocía. Mientras trataba de apartar la mirada hacia otro lado.
-“Qué, por qué?”- Mientras seguía insistiendo y me buscaba.
-“Me siento como un cordero, y no estoy acostumbrada a que sea así. . . “- Pensé que no tuve que habérselo dicho. Pero ya no había más nada. No importaba nada ni nadie más en el mundo ~

8

Eran cerca las 9 de la mañana.

. . .

Era aún un 14 de Febrero en mi tiempo.
. . . salimos a desayunar a eso de las seis de la tarde.

Como era común esos días, estaban todos reunidos en la –demasiado– pulcra sala de estar del instituto. El segundo y último bloque del día había terminado y los de mi clase, todos en el nivel más básico, ya habíamos terminado nuestro día.

-“Pan, creo que a ti no te había dicho. . .
me voy mañana”
– “QUÉ”
. . .

En un segundo, toda esa irrealidad de perfección que había estado viviendo ese primer mes, se desarmó por completo. Después de todo. . . no iba a durar para siempre. Y esto me lo recordó todo. Pero por qué. Por qué las cosas siempre terminan. . .
– “Pero cómo, por qué te vas antes?!”
– “Recuerdas la oferta de trabajo que estaba esperando?, bueno, al fin me llamaron. Esto es algo bueno”
Todos los compañeros que ya sabían que se iría llegaron a la conversación, de alguna manera muy triste.
– “NO TE VAYAAAAAS”
– “QUE HAREMOS SIN TI?!”
– “Quédate con nosotrooos. . . “

Y es que bueno, creo que S fue una de las primeras personas con quien conversé en Beijing, ese primer día de recorrer la ciudad con todos los que llegamos ese 6 de Enero. Creo que, si no me equivoco, fue con quien más inglés hablé en un mismo día. En mi vida onda, antes sabía inglés, era buena. Pero en realidad uno nunca se da cuenta que está tan perdido hasta que tienes que hablarlo. Bueno, todo ese aprendizaje lo internalicé en mi primer día en China !! De ahí con el tiempo se fue dando con más naturalidad. Supongo que aprendo rápido, haha. . .
Creo que fue la primera conversación cálida que tuve con alguien, después de haber llegado a un país tan distante, extraño y desconocido como era China. El primer cagazo de risa, cuando ese primer día traté de explicarle qué era un “Terremoto” (trago). S era el mayor de todos nosotros, pero no se le notaba, y no me enteré hasta mucho después la verdad. Digamos que tenía espíritu de niño, haha. El sabía mucho, muchísimo más mandarín que nosotros. Y siempre que salíamos en grupo y él nos acompañaba, nos ayudaba a ordenar cosas y tonteras por el estilo ~ Entre él y T.
Woah, hace mucho que no escribo ese nombre.

Nos movimos rapidísimo, y con casi todos, organizamos una salida a comer esa misma noche y luego ir a webear a algún bar. Eso no se quedaría así mierda, entre latinos lo entendíamos muy bien. La despedida tendría lugar. Sería una noche para recordar. . . y vaya que lo fue.

Nos juntamos a cenar, muy nada que ver, en un restaurante de Sushi. En China. Meh. Hicimos una mesa “Té club” con al rededor de 14 personas. La pasamos la raja, nos reímos muchísimo. . . y poquito a poco el Sake y las Tsingtao que tomamos, se nos empezaron a subir haha. Subí un video en mi facebook de esa noche haha. Creo que es ese en donde salgo nombrando a todos mis amigos. Sí. . . en verdad ahora que lo veo, se notaba harto cuánto me gustaba molestarlo. (Pero no era sólo yo en todo caso). T y yo, por algún motivo que desconozco, nos molestábamos mucho en ese tiempo, nos gustaba tirarnos tallas pesadas, empujarnos y todo: como cabros chicos. Ese día no fue distinto.

Nos movimos a un bar latino, que fue la gran sensación cuando estábamos allá haha, como eramos un GRAN grupo de ellos, todos terminaban arrastrados ahí. Cuando llegamos, ordenamos los tragos más baratos y más fuertes de toda la existencia. Las tallas empezaron a subir de tono. Todos conversaban y reían en distintos grupo que se fueron armando. El lugar era bullicioso y en el piso de abajo se escuchaba música latina. Flashes, burlas, gente bailando a lo lejos. Enrique iglesias y su peak como cantante gringo envolvía el ambiente.
Por algún motivo, siempre terminábamos sentándonos juntos, creo que nunca lo había aceptado, pero la pasaba la raja con T. Era de esas relaciones amor-odio que uno SABE que nunca terminan bien. . .
Ese día lo empecé a molestar, no recuerdo a qué vino, pero el tema empezó con que él declaró que yo era plana como una tabla. . .

– “QUÉ. Piensas que me va a molestar ? Lo tengo súper asumido, al menos me conformo con lo que tengo. . . *se toca y se ríe*
– “WTF porqué te tocas en público. . .
– “Qué tiene, lol, es súper normal. . .”
– “Cómo va a ser eso normal!”
– “Bueno, en todo caso tienes mas que yo *le toca el pecho*

Él se apartó súper rápido, terriblemente avergonzado. . .

– “Wn que chucha. . .” Yo quedé pal pico, porque se sintió como asustado que una mina como yo lo tocara.
-“No me toques así”
-“Eh. . . qué tiene?” *cara de nada*
Luego se puso a hablar algo de que los hombres tienen tetas igual o algo así, lo que hasta el día de hoy me parece tremendamente chistoso. LOS HOMBRES NO TIENEN BUVIS LOCO. Seguimos webiando así, mucho rato con el tema, todos cagaos de risa. Nos sacamos fotos yo tocándole el pecho y el wn terrible rojo, cuando se empezó a hacer el listo y a hacer el amague de “a ver y yo. . . ” la talla se acabó.
En la mesa seguían webiando y los tragos no paraban de venir. Era la despedida de uno de nosotros, el primero al fin y al cabo. Nos sacamos mil fotos, nos dió pena, pero nos reíamos de todo: jugo, mucho jugo. . .

En un momento, varios fuimos a comprar nuestros tragos, supongo que ahí no existía el tema del garzoneo. . . y entre curadera y de curiosa, ví que había una escalera algo oculta al tercer piso. Me acerqué, miré para arriba y comencé a subir. Miré de reojo que nadie me siguiera y desaparecí. Aquí sucedió algo súper extraño, algo que aún no sé como ponerle nombre. Pero de alguna manera, inconscientemente yo quería que me siguiera.

. . . y sabía que lo iba a hacer.

U S

El salón estaba vacío. . . me imagino que cuando se llena lo deben habilitar para mayor cantidad de chinos. Sentí pasos y la escalera estaba a mi espalda. Me puse a mirar los escritos de las paredes, el bar se destacaba por que cada Latino que pasaba por ahí dejaba un escrito en el muro. Algo dije al respecto, y sin siquiera mirar, yo sabía que era él, me respondió, me di vuelta y comprobé que efectivamente era T. Me acerqué a una mesa con dos asientos que había en el fondo. Se sentó conmigo.

Aquí ocurrió lo más mierda que a mi cerebro se le pudo ocurrir:  lo que se llama el “hablar puras weás” y onda. . . empecé a hablar de mi ex, el que había dejado en Chile, que en verdad ya no sabía que hacer al respecto, que me complicaba un montón, etc. Me empezó a decir lo mismo que me habían dicho mis amigas hasta entonces: que en verdad alguien que te caga ya no valía la pena. Y cosas así. Que tenía que tener más confianza en mi misma y esas cosas. . . y lo único que hice fue quejarme. En ese momento fue donde por primera vez estábamos solos. Solos en todo China. Me puse a hablar puras mierdas, con un Vodka en la mano. Bien. Y no, se puso mejor. . . se puso a hablar de su polola, que en verdad hace TIEMPO que pensaba en terminar, que no le producía nada y la mierda, no si, puras quejas y NADA MÁS. Desaparecimos del mundo al rededor de una hora, cuando se puso helado y caché que no pasaría nada más, decidimos bajar y volver con el grupo. Todos se habían preguntado dónde estábamos, que si nos habíamos ido y la mierda. Todos pensaron lo peor hahaha. . . *llora*

Los puestos cambiaron y cuando volvimos a la mesa nos tocó en la esquina, al lado de una amiga Colombiana. Estaba, al menos yo, curadísima. Siempre nos desafiábamos con este weón. Que yo era más fuerte, que yo era acá y la weá. . y la verdad parece que no le molestaba seguirme el juego, o eso pensaba yo. Empezamos con un juego de manos, la Colombiana, él y yo. El que perdía se iba de pape en la cabeza. Me empecé a picar y le pegué el medio paipazo. Me los devolvía pero suaveciiitos. Marica, ahha. . . De los golpes pasamos a los insultos suavecitos y como es costumbre, en una me piqué caleta. El humor se me fue a la mierda. Me giré y de verdad pensé en no pescarlo más. Como que se sintió pésimo, me agarró el brazo y me pidió disculpas. Normalmente el enojo no se me hubiera ido. Pero estaba medio a medio y, no sé porqué, le señalé mi mejilla (igual nada. . .) como para que me pidiera perdón. Quedó como chockeado –ni que fuera la media weá– y lo único que atinó a decir. . .

– “Ah ya. . . pero por qué no en la boca?” *risa*

Mi compañera Colombiana volvió rápidamente a la conversación al escuchar eso y empezó a alentarnos, no sé por qué mierda.

-” QUÉ ”  Y me cagué de risa.

Quién pensaría que los Chinitos serían bien osados para sus weás. Y eso como que más me picó. Qué se creía. . . que no me atrevería? Me quería hacer quedar como cobarde?

– “Pan pero ya dale el besooo. . ”
– “Cómo se te ocurre que te voy a dar un beso”
– “Ah viste que no te atreves, eres una cobarde. Pussy. PUSSY.”

Me estaba provocando el weón, sabía jugar. Cuando pasó el tema, seguimos weando y de la nada. . . fue como un “Ah, pero no te atreves a dar un beso de verdad“. Lo quería el weón ? Estaría tan curado como yo ?! Muy a mis adentros, después de tantas peleas. . . igual me moría de ganas. Pero había un puto problema, y era que estaba el hermano. Estaban todos pendientes de otras weás en verdad, pero hubiera sido notorio. . .

– “Ustedes bésense y yo los cubro”- dijo la Colombiana, y de la nada, se sentó en la mesa y se puso a conversar con el hermano a modo de distracción.

Estábamos casi cubiertos, nadie más en la mesa nos podía ver. El corazón me empezó a latir más rápido de lo que ya lo estaba haciendo, se me calentaron las manos. Todo empezó a transcurrir súper lento. Yo lo miré con mi característica cara de picada, mordiéndome los labios y ahogando la sonrisa. Me incliné hacia delante esperando algo, me miró algo dudoso, muy rojo y muerto de risa.

Blush

-“Come“- (como en “ven”)- dijo muy suavemente y me tomó el mentón. Me acerqué muy lento, tratando de ahogar los pensamientos a medida que me acercaba. Le tomé la mano y lo besé. Fue el beso más tierno que había tenido jamás, no es como si hubiese tenido tantos tampoco. . .
Él tenía un aroma muy particular que no sabría como describir, pero era embriagador. Sentía verdaderas mariposas en el estómago, se me revolvía el mundo. Sentí que no esperaba que lo hubiera besado en verdad y pensé que su beso era DEMASIADO tierno. En ese entonces no me aguanté. . . y me atreví a darle uno DE VERDAD. Si esa sería la única vez que lo tendría así, haría que fuera memorable. Que no se le olvidara mierda. Sentí como el corazón se le agitó un poco. Entreabrí los ojos para asegurarme que eso en verdad estuviera pasando, y solté una risita juguetona. Creo que hace años que no me había sentido así. Como ese primer beso después de no haber dado uno en MUCHO tiempo. Y que, cada vez que lo recuerdas te da un escalofrío increíble y como que te avergüenza haber hecho lo que hiciste. . . Sólo que en ese entonces estaba ahí y lo estaba viviendo.

Glance

No queríamos soltarnos, y eso se siente. Al parecer la apuesta estaba durando más de lo esperado, pero no importaba. A mí no me importaba. A nadie le importaba. A China no le importaba. Tenerlo así de cerca se sentía increíblemente. . . bien. Me pregunté si le gustaba, o si no pensará que le puse mucho color. Se sentía un poco asustado la verdad haha. . .

El tiempo se nos acabó cuando sentimos que mi amiga se bajó de la mesa y volvió a sentarse frente a mí. Nos separamos al segundo y me sentí un poco atontada. Nadie se había dado cuenta al parecer, pero eso era lo de menos.

– “Y, cómo estuvo?” – y eso sí lo dijo en español, como para que él no cachara.
– “Meeeh . . he tenido mejores” – Y eso NO lo dije en español.
– “WHAAAAT. . . apuesto que fue el mejor beso que has tenido en tu vida!”
– “Hahaha, eres demasiado tímido!”
–  ” Eres demasiado salvaje ”
– ” QUÉ. TÚ eres demasiado tímido. ”
– ” Ese no era yo, ese era sólo una parte de mi habilidad. . . ”
– “Ah, si, claro T, como digas. . . ”
– ” Te voy a demostrar que eso era sólo una ínfima parte de lo que puedo hacer. . .”

Oh shit.
OH SHIT.

. . .

Reality

Mucho tiempo después, he llegado a asociar mi viaje a China, en muchos aspectos, a lo que es la película “El viaje de Chihiro” / “Spirited away“. Ciertamente a algunos nos gusta sentirnos identificados con películas o personajes que se nos parecen o que de alguna manera, quizás, puedan hacer entender al resto como nos sentimos. A veces, muy seguido de hecho, despierto en China otra vez. A veces creo que nunca seré capaz de olvidar.

El día que tanto tiempo había esperado que llegara, estaba en mi cara, ya no había nada más. Era el sueño de toda mi vida. Desde que era chica y me gustaba el Kung Fu. Desde que veía Mulán una y otra vez. Desde que ese año de las olimpiadas que siempre menciono, donde me quedé despierta sin ir al colegio para poder ver la ceremonia de inicio de Beijing 2008 y estaba más emocionada que la mierda. Eso y más significaba mi viaje.
Sabía que necesitaba irme, después de todo lo malo que lo había pasado en los últimos dos años. Después de no saber qué hacer en cuanto a mi carrera. Mi ex en ese entonces, todo. Era un escape y eso lo tenía claro. Pero más un sueño que cualquier otra cosa.

Eran las 7 de la tarde, el último atardecer de Chile estaba por terminar y yo iba en un auto camino al aeropuerto. Siempre amé ese trayecto por la Costanera. Pasar por fuera del aeropuerto siempre implicaba una oportunidad. Ver un avión alejarse a la distancia. Pero esta vez sería real y no sabía como sentirme.

Pancirou

Luego de encontrar estacionamiento, bajar mi sinnúmero de maletas nos dirigimos hacia el mesón para hacer el Check-In. Estaba llenísmo de gente, extranjeros, cursos enteros. Todo se veía feliz.

En eso llegó mi tía, quien había querido ir a despedirme, también mi papá quien llegó con una prima a quien veo re poco. Estaba ya mi hermana, el Mono, mi mamá y el Seba. Nos fuimos a una cafetería a hacer hora y como que en verdad nadie sabía mucho qué decir. Mi papá de repente salía con sus bromas de que me iban a dar perro de comer y cosas así. Sacaba un par de fotos, actualizaba facebook, el Seba me hablaba.

Pasó el tiempo súper rápido, y en verdad lo único que quería era irme ya. Nos quedamos a un lado con el Seba en ese entonces, despidiéndome primero. Me abrazó súper fuerte, como nunca antes. Dijo que me iba a extrañar, que haría lo posible por que habláramos harto, que la diferencia de hora no importaría. Me dió un poco de nostalgia todo, a pesar de lo mal que me había hecho pasarla. . . lo estimaba muchísimo. Y bueno, en ese entonces estábamos planeando irnos a vivir juntos. Después de casi dos años de pura mierda, de peleas, llantos y mentiras. . . no sé por qué, sentí que al fin podía estar tranquila con él de nuevo, quien se había quedado conmigo para no perderme, después de todo. Me empezaron a correr lágrimas y no quería soltarlo. Sentí que a pesar de todo, era lo único que tenía. Le dije que lo amaba, y que me esperara.
El, en verdad no había escuchado eso de mí desde hace. . . bueno, desde que estábamos oficialmente juntos. Me abrazó aún mas fuerte y prometimos que todo volvería a ser igual cuando volviera. Yo sabía que estaba equivocada, que no podía ser de nuevo porque jamás confiaría en él. Lo sabía y aún así “tratábamos” de estar juntos. Tiempo después me daría cuenta que ese fue mi error, no haberme alejado en el momento correcto, pero por sobre todo. . . haberle dicho eso, junto antes de irme.

Luego me despedí de toda mi familia, sin decir mucho. Nunca he sido de dar abrazos, ni mucho menos de decir te quiero. Creo que es algo que ahora de grande me doy cuenta que es algo que me faltó de niña. O hacerlo ahora de grande. No sentí mucha pena, en verdad no sabía qué decir. Miré para atrás y todos me miraban como si no fuese a volver (tiempo después me enteré que EN VERDAD no esperaban que yo quisiera regresar). Me interné en seguridad internacional y empecé a hacer una fila de babel interminable, cada Idioma que escuché ahí era más extraño que el anterior. Y soy buena identificando ese tipo de cosas. Creí que me había metido en alguna especie de dimensión alterna donde no existe la Ley de los Idiomas y existen idiomas nuevos. Jamás escuché a alguien hablar en español, haha. A medida que la fila avanzaba, podría ver en cada curva a mi familia haciéndome señas desde la puerta de entrada, casi como si fuera mi primer día de colegio y yo fuera asustada entrando a la sala. En cada mirada que me los encontraba todos iban desapareciendo y al final sólo quedaba mi papá haciéndome más y más señas tontas, dignas de él, haha. Llegó mi turno, checkearon mis pasajes, mi pasaporte y me interné en el Duty Free.

De lo no mucho que he viajado en mi vida, siempre recordaba el Duty Free Chileno como una verguenza. Esta vez mi sensación mejoró un poco y lo vi un poco más grande de lo que lo recordaba. Tuve la imagen de mi mamá diciendo “No compres nada de ida ya que te irás muy cargada” y me controlé a no comprar nada hahaha, cual tip de turista cagao’.
Una vez que salí de las muy limpias salas de ventas, me metí en lo poco que había de salas de espera y en tiendas varias con cosas de “Chile“. Tristemente no vi un Starbucks cerca como para saciar mi antojo de un chocolate caliente, y ya quedaban pocos minutos como para ponerme a buscar uno. Me metí en una tienda de puras cosas nacionales y de todas las cositas bien bonitas que habían, vi una tacita, así como un Mug, que decidí comprar para llevárselo a la familia que me alojaría en su casa. Cuando me encontraba esperando mi turno para pagar, vi en la sección de libros EL ÚNICO puto ejemplar que quedaba de Cloud Atlas, libro que había buscado por MESES en santiago y estaba agotado en todos lados. Lo tomé, lo olí, caché que estaba en inglés, no me importó nada y pagué los 20 y tanto dólares que costaba. No me arrepiento de nada.

Había una fila demasiado desordenada para embarcar, una vez que comenzaron a llamar para entrar, me tocó el grupo 4. Siempre he tenido ese miedo irracional de que, mi pasaje no haya sido comprado correctamente, de que el viaje se cancele o de que a alguien le hayan vendido el mismo asiento y no sepa qué hacer. Hahaha, todo puede pasar en todo caso.
Esta vez, mi pasaje estaba ok, y me tocó ingresar al avión. Por la ventana ya se veía que era de noche. El avión se veía gigante. Entré, señalé el número de mi asiento y me dirigí a el. Toda la gente estaba acomodándose. Las luces bajas y amarillas me daban algo de sueño. Me senté y al poco rato una niña, que parecía de mi edad, se sentó al lado. Mientras esperaba que todo partiera. Me vino una conmoción terrible, me dió pena todo. Mi familia a la que nunca le he dicho que la quiero, a mi ex ahora lejos. Le mandé un mensaje a todos, a mi familia, agradeciéndole por todo lo que habían hecho para que ese viaje funcionara. Se me empezaron a caer unas lágrimas pequeñas que trataba de disimular. Que aprovecharía el viaje a concho, que volvería mejor y feliz. Le dije a mi ex, que me esperara y que todo estaría bien. Comencé a mirar por la ventana como el avión empezaba a moverse y a andar por la pista de luces. Trataba de morderme el labio para ahogar un poco la pena, sin lograr mucho. De la nada, empezó a acelerar muchísimo. Como siempre, tenía amarrado el cinturón a más no poder y del susto se me reabsorbieron todas las lágrimas. Me agarré de los brazos del asiento, me hundí en él y encojí las rodillas. Creo que nunca antes había mencionado antes cuánto le temo a los despegues y aterrizajes. Todo el avión resonaba, y se agitaba más que la mierda. Y como si eso no fuera poco, empezó a girar hacia la izquierda y al mirar por la ventana, veía como todo Santiago estaba a mi izquierda, y NO DEBAJO. Mierda que me dieron escalofríos ahora mismo de sólo recordar eso XD. El avión seguía girando y yo iba blanca. Una vez que se puso en dirección, se puso derecho y las asistentes de vuelo empezaron a entregar el servicio. Con un ahogado suspiro, bajé las piernas y tristemente la niña de mi lado preguntó en inglés si estaba bien. “Si, haha. . . “. Y fue lo último que hablamos. La verdad nunca he sido alguien de hablar con mi compañero de asiento en los viajes, no sé, se me hace incómodo. . .

Prendí la pantalla frente a mí, vi toda la selección de series que tenían, los juegos. . . y preferí poner el mapita que muestra al avión moviéndose por el globo.

“Distancia a Dallas : Un chillión de Kilómetros”
“Distancia del suelo : Lo suficiente para morir”
“Temperatura afuera del avión : -345ºC”

Estaba súper tranquila.

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Pancirou

Pan en Tokyo 

A veces siento que hay algunos dibujos que se parecen mucho a mí x)
Antes de empezar sería bakán, si les parece, que lo leyeran con el video de abajo 😀
Si no, váyanse a la mierda ❤

A veces aparezco sin avisar en otros lugares donde ya he estado. Creo haber mencionado anteriormente que he estado pasando por una weá muy rara, recuerdo cosas que viví de una manera súper detallada, súper vívida. Me pasa súper seguido ultimamente. . .

Tokyo era una ciudad ágil, siempre moviéndose. Creo haber sido la única mirada curiosa, calmada, que se detenía de cuando en cuando a ver detalles de cosas que me llamaban la atención. Paraba en medio de la gente que caminaba rápido, me sentía totalmente fuera de lugar, pero no me importaba. Estaba literalmente viviendo en un animé cualquiera, con las voces japo de fondo y hasta los fondos con rosas.

Llegué a eso de las 8 de la noche al aeropuerto de Narita, demasiado emocionada para los pocos días que estaría. Llevaba dos maletas enormes, una bolsa de papel con regalos, mi bolso “de mano” de avión y una maleta pequeña. Ya había tomado la desición de no irme en el expreso de todas maneras. . . Con todo esto aprendí la importancia de no viajar pesado. Nunca más. 
Me recorrí todo el puto aeropuerto, por suerte ya con un carrito, buscando lo que parecía el único puto cajero automático de todo Japón. A penas si me hizo caso y logré sacar 30.000 Yenes de un cajero del CitiBank. Una mujer se me acercó a preguntarme algo luego que giré plata, no recuerdo que era, pero conversamos un rato. No sé por qué la econtré muy encantadora, era de Texas y tenía un acento precioso. Afuera llovía, podía sentir ese maravilloso olor a humedad y a asfalto mojado. Saliendo del aeropuerto se me acercó Mr.Tanaka, o así decidí llamarlo. El señor Tanaka tenía un gorro de chofer y unos guantes blancos que de alguna manera me dieron mucha confianza. Con él descubrí que en Japón NADIE habla inglés, por favor no lo olviden nunca. De alguna manera logré entender el costo de las tarifas y cuánto me saldría hasta mi hotel. No me dejó subir las maletas por mi cuenta, por más que trataba yo de agarrarlas, me sonreía y las subía él. Extraaaño. Me subí a una van más grande que cualquiera que haya visto e iba sólo yo en ella. Nos pusimos a andar y a punta de señas, palabras en inglés y –gracias a dios– el poco Japonés de animé que sé, logré indicarle donde estaba mi Ryokan.
Las calles de noche y lluvia de Tokyo son. . . sorprendentes. En un principio era más carretera que ciudad. . . pero comprenderán que no es nada comparado a las “carreteras de Chile“. Muchos árboles al rededor. Los conductores son muy corteses. Iba sentada cual Satsuki en una limusina e iba conteniendo todas las ganas de expresar la emoción que sentía. El auto iba a oscuras, solo se iluminaba de cuando en cuando con las luces de fuera. Mi conductor me hizo una señal y pude ver Tokyo Disneyland a la distancia, una rueda de Chicago preciosa y muchos carteles de Mickey hechos con luces. El viaje duró aproximadamente hora y media. Fue absolutamente tranquilo y me sentía tan inmensamente feliz mientras miraba por mi ventana, todo estaba en silencio. . . que les juro que podía ver lo que ya no eran rosas, sino brillitos en el fondo de mi viñeta de manga, de pura emoción. Solo la lluvia y Japón. El sueño de toda mi vida ñoña.
A medida que nos íbamos acercando a mi destino, la ciudad fue apareciendo. Luces por todos lados, muy poca gente, edificios no tan grandes como había visto durante esos dos meses, pero todo. . . todo se veía exactamente como en los animés. La carretera se convertía en puentes de cuando en cuando. Pocos autos. Enormes carteles de empresas japonesas encima y sobre los edificios. Todo se fue convirtiendo en algo digno de contar. Así que aquí estamos haha. . .

Al llegar, pagué la tarifa que habíamos acordado (no diré la cifra en Yenes para que no se horroricen de nuevo, pero quedó claro que JAMÁS tomen un taxi en Tokyo, bueno?) (Pueden leer unas cuantas entradas atrás cuando REALMENTE estaba allá y ahí lo conté todo, lol), me bajó todas mis maletas amablemente, hice una reverencia pequeña y le agradecí mientras de alguna manera me sentía demasiado sobre-actuada y sentía como se me ponían las mejillas rojas para mis adentros. Nunca me pongo roja, en serio.
La entrada tenía buena pinta y eso fue un TREMENDO alivio debo decir. “Al menos se parece a lo que muestra la página de internet” *risa nerviosa*
Y creo haberlo dicho antes, sí. . . a Japón fui a la vida, a lo que encontrase. Había reservado con anticipación y todo. Pero no es como si hubiera podido ir y ver antes hahaha. . . 

Ryokan

De alguna manera absurda, la entrada estaba orientada hacia “abajo”. . . osea que para entrar por la puerta, tenía que bajar unos 5 escalones súper angostos. Comprenderán que con todo el equipaje que llevaba, la situación se puso negra. En uno de esos escalones cerca del rincón, había un grupo de minas alemanas, 3 o 4 rubias, fumando y conversando. Hice lo posible por no hacer el ridículo en la bajada, y de no caerme yo. Por su puesto ninguna me ayudó. MARACAS.
Cuando al fin me enfrenté a la puerta, casi al borde de haber tirado las putas maletas hacia abajo, pensé que me había faltado explorar alguna parte del mapa, puesto que la PUTA PUERTA NO SE ABRIÓ. Dije “MIERDA, está con llave”. Y disimuladamente traté de empujarla y tirar con toda la fuerza que tenía. En eso, una rubia con el cigarro en la boca me grita algo y me hace el maravilloso gesto de “correr la puertita”.
OBVIO PO WEONA.
*Facepalm*
Pero en verdad les digo, uno nunca termina o EMPIEZA a hacerse la idea de que uno se metió dentro de un puto manga y que EN VERDAD las puertas allá se abren hacia los lados.

El lugar tenía un aroma muy particular. Era algo así como extremadamente limpio que casi no tenía olor alguno, pero en el aire flotaba un aroma casi imperceptible a lavanda, a cálido, a nuevo o a algo que no supe nombrar. Era agradable en todo caso. Aun no terminaba de maravillarme con la puerta cuando a mi alrededor estaba LLENO de zapatos. Tantos que ni siquiera cabían en los cajoncitos con puertas que habían empotrados en la pared. Me sentí como Woody tratando de no pisar los cheetos del piso. Esperé mi turno sobre el suelo de tatami –más alto que el suelo donde tocan los zapatos “de calle”– con uno de mis tantos calcetines rayados feos. En eso que esperaba, a un costado de la recepción había un cuadro largo y angosto que tenía unos kanjis artíshticamente escritos a lo largo. Ni siquiera Pleco me hubiera ayudado a leerlo ya que ni siquiera pude distinguir qué caracteres eran. Cuando fue mi turno, HURRA, la Japonesita (le diré Chinita de ahora en adelante, porque puta que es más corto), la Chinita hablaba inglés, le hablé de mi reserva (hecha hace casi 5 meses antes, lol) y en verdad nunca esperé que me esperaran, ni menos que hubieran piezas disponibles. Volvió al rato y muy amablemente dijo “Pan?” (Obviamente preguntó por mi nombre real, pero mierda que hubiera sido bacán que me hubiera dicho así.) “La estábamos esperando”. Me pasó la llave de mi habitación, una yukata y pantuflas. Pagué un chilión de Yenes y emprendí la nueva quest desbloqueada de llevar al ascensor toda la carga que andaba trayendo.

Al abrir mi puerta, –esta vez de una manera normal– salió un calorcito rico de adentro. Y aquí creo haber muerto por quinta vez ese mismo día. Todo mi piso era de tatami, estaba decorado de tal manera que parecía tener una ventana con papel de arroz hacia el lado que daba la real ventana. Había una mesa pequeñita pequeñita para poner mis weás. . . y loco. . . un futón. UN PUTO FUTÓN DE VERDAD.

Creo haber estado demasiado feliz y cansada esa noche como para salir a comer o hacer cualquier cosa que no fuese estar en mi pieza. Recuerdo haber hablado por Skype esa noche con, lo que era en ese entonces, mi pololo Chino; y contarle lo idiota y ñoñamente feliz que estaba.  Esa noche creo que nos quedamos dormidos mientras hablábamos. Me han comentado que eso es súper común en Asia en general. Onda hablar mucho por Skype o cosas así con tu novio/polola . . . y no hay nada mas caguai que quedarte dormido en la onda de “dormir juntos pero a distancia”.

Me quedaban 4 días por delante, y Tokyo ya se veía increíble en demasiados sentidos. Mientras cerraba los ojos y decía buenas noches, creo que casi. . . casi escuché una moto pasar muy muy rápido. . .

Bienvenida a Ikebukuro, pensé.

Ikebukuro

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WordPress me acaba de avisar que hoy cumplo 5 años desde que empecé a escribir acá y debo decir que me hizo un poquiiito feliz. Hace 5 años empecé esto como algo sólo para mi, porque en verdad nunca me hubiera atrevido a publicarlo. El tiempo pasó y supongo que además de todo lo que he aprendido me he vuelto un poquito más valiente. Porque en verdad, esto requiere atreverse mucho. . . jamás pensé que llegaría a esto y PAF aquí estoy hahaha. . .

En verdad muchas muchas gracias a todos los que pasan y leen, aunque no comenten (aunque en verdad sería lindo que lo hicieran!), aunque ni me conozcan.
Me gusta pensar que de alguna manera haya quizás alguien, aunque sea una sola persona, que entienda a veces lo que pienso. Si llegases a ser esa persona, tendrás siempre un lugar en mi corazón. Aunque quizás no sepa quien eres, aunque quizás no te conozca o no lleguemos a conocernos nunca.
Te adoro.

谢谢你!