D O L L A R S

Pancirou

Pan en Tokyo 

A veces siento que hay algunos dibujos que se parecen mucho a mí x)
Antes de empezar sería bakán, si les parece, que lo leyeran con el video de abajo 😀
Si no, váyanse a la mierda ❤

A veces aparezco sin avisar en otros lugares donde ya he estado.
Creo haber mencionado anteriormente que he estado pasando por una weá muy rara, recuerdo cosas que viví de una manera súper detallada, súper vívida. Me pasa súper seguido ultimamente. . .

Tokyo era una ciudad ágil, siempre moviéndose. Creo haber sido la única mirada curiosa, calmada, que se detenía de cuando en cuando a ver detalles de cosas que me llamaban la atención. Paraba en medio de la gente que caminaba rápido, me sentía totalmente fuera de lugar, pero no me importaba. Estaba literalmente viviendo en un animé cualquiera, con las voces japo de fondo y hasta los fondos con rosas.

Llegué a eso de las 8 de la noche al aeropuerto de Narita, demasiado emocionada para los pocos días que estaría. Llevaba dos maletas enormes, una bolsa de papel con regalos, mi bolso “de mano” de avión y una maleta pequeña. Ya había tomado la desición de no irme en el tren rápido de todas maneras. . . Con todo esto aprendí la importancia de no viajar pesado. Nunca más. 
Me recorrí todo el puto aeropuerto, por suerte ya con un carrito, buscando lo que parecía el único puto cajero automático de todo Japón. A penas si me hizo caso y logré sacar 30.000 Yenes de un cajero del CitiBank. Una mujer se me acercó a preguntarme algo luego que giré plata, no recuerdo que era, pero conversamos un rato. No sé por qué la econtré muy encantadora, era de Texas y tenía un acento precioso. Afuera llovía, podía sentir ese maravilloso olor a humedad y a asfalto mojado. Saliendo del aeropuerto se me acercó Mr.Tanaka, o así decidí llamarlo. El señor Tanaka tenía un gorro de chofer y unos guantes blancos que de alguna manera me dieron mucha confianza. Con él descubrí que en Japón NADIE habla inglés, por favor no lo olviden nunca. De alguna manera logré entender el costo de las tarifas y cuánto me saldría hasta mi hotel. No me dejó subir las maletas por mi cuenta, por más que trataba yo de agarrarlas, me sonreía y las subía él. Extraaaño. Me subí a una van más grande que cualquiera que haya visto e iba sólo yo en ella. Nos pusimos a andar y a punta de señas, palabras en inglés y –gracias a dios– el poco Japonés de animé que sé, logré indicarle donde estaba mi Ryokan.
Las calles de noche y lluvia de Tokyo son. . . sorprendentes. En un principio era más carretera que ciudad. . . pero comprenderán que no es nada comparado a las “carreteras de Chile“. Muchos árboles al rededor. Los conductores son muy corteses. Iba sentada cual Satsuki en una limusina e iba conteniendo todas las ganas de expresar la emoción que sentía. El auto iba a oscuras, solo se iluminaba de cuando en cuando con las luces de fuera. Mi conductor me hizo una señal y pude ver Tokyo Disneyland a la distancia, una rueda de chicago preciosa y muchos carteles de Mickey echos con luces. El viaje duró aproximadamente hora y media. Fue absolutamente tranquilo y me sentía tan inmensamente feliz mientras miraba por mi ventana, todo estaba en silencio. . . que les juro que podía ver lo que ya no eran rosas, sino brillitos en el fondo de mi viñeta de manga, de pura emoción. Solo la lluvia y Japón. El sueño de toda mi vida ñoña.
A medida que nos íbamos acercando a mi destino, la ciudad fue apareciendo. Luces por todos lados, muy poca gente, edificios no tan grandes como había visto durante esos dos meses, pero todo. . . todo se veía exactamente como en los animés. La carretera se convertía en puentes de cuando en cuando. Pocos autos. Enormes carteles de empresas japonesas encima y sobre los edificios. Todo se fue convirtiendo en algo digno de contar. Así que aquí estamos haha. . .

Al llegar, pagué la tarifa que habíamos acordado (no diré la cifra en Yenes para que no se horroricen de nuevo, pero quedó claro que JAMÁS tomen un taxi en Tokyo, bueno?) (Pueden leer unas cuantas entradas atrás cuando REALMENTE estaba allá y ahí lo conté todo, lol), me bajó todas mis maletas amablemente, hice una reverencia pequeña y le agradecí mientras de alguna manera me sentía demasiado sobre-actuada y sentía como se me ponían las mejillas rojas para mis adentros. Nunca me pongo roja, en serio.
La entrada tenía buena pinta y eso fue un TREMENDO alivio debo decir. “Al menos se parece a lo que muestra la página de internet” *risa nerviosa*
Y creo haberlo dicho antes, sí. . . a Japón fui a la vida, a lo que encontrase. Había reservado con anticipación y todo. Pero no es como si hubiera podido ir y ver antes hahaha. . . 

Ryokan

De alguna manera absurda, la entrada estaba orientada hacia “abajo”. . . osea que para entrar por la puerta, tenía que bajar unos 5 escalones súper angostos. Comprenderán que con todo el equipaje que llevaba, la situación se puso negra. En uno de esos escalones cerca del rincón, había un grupo de minas alemanas, 3 o 4 rubias, fumando y conversando. Hice lo posible por no hacer el ridículo en la bajada, y de no caerme yo. Por su puesto ninguna me ayudó. MARACAS.
Cuando al fin me enfrenté a la puerta, casi al borde de haber tirado las putas maletas hacia abajo, pensé que me había faltado explorar alguna parte del mapa, puesto que la PUTA PUERTA NO SE ABRIÓ. Dije “MIERDA, está con llave”. Y disimuladamente traté de empujarla y tirar con toda la fuerza que tenía. En eso, una rubia con el cigarro en la boca me grita algo y me hace el maravilloso gesto de “correr la puertita”.
OBVIO PO WEONA.
*Facepalm*
Pero en verdad les digo, uno nunca termina o EMPIEZA a hacerse la idea de que uno se metió dentro de un puto manga y que EN VERDAD las puertas allá se abren hacia los lados.

El lugar tenía un aroma muy particular. Era algo así como extremadamente limpio que casi no tenía olor alguno, pero en el aire flotaba un aroma casi imperceptible a lavanda, a cálido, a nuevo o a algo que no supe nombrar. Era agradable en todo caso. Aún no terminaba de maravillarme con la puerta cuando a mi alrededor estaba LLENO de zapatos. Tantos que ni siquiera cabían en los cajoncitos con puertas que habían empotrados en la pared. Me sentí como Woody tratando de no pisar los cheetos del piso. Esperé mi turno sobre el suelo de tatami –más alto que el suelo donde tocan los zapatos “de calle”– con uno de mis tantos calcetines rayados feos. En eso que esperaba, a un costado de la recepción había un cuadro largo y angosto que tenía unos kanjis artíshticamente escritos a lo largo. Ni siquiera Pleco me hubiera ayudado a leerlo ya que ni siquiera pude distinguir qué caracteres eran. Cuando fue mi turno, HURRA, la japonesita (le diré Chinita de ahora en adelante, porque puta que es más corto), la chinita hablaba inglés, le hablé de mi reserva (hecha hace casi 5 meses antes, lol) y en verdad nunca esperé que me esperaran, ni menos que hubieran piezas disponibles. Volvió al rato y muy amablemente dijo “Pan?” (Obviamente preguntó por mi nombre real, pero mierda que hubiera sido bacán que me hubiera dicho así.) “La estábamos esperando”. Me pasó la llave de mi habitación, una yukata y pantuflas. Pagué un chilión de Yenes y emprendí la nueva quest desbloqueada de llevar al ascensor toda la carga que andaba trayendo.

Al abrir mi puerta, –esta vez de una manera normal– salió un calorcito rico de adentro. Y aquí creo haber muerto por quinta vez ese mismo día. Todo mi piso era de tatami, estaba decorado de tal manera que parecía tener una ventana con papel de arroz hacia el lado que daba la real ventana. Había una mesa pequeñita pequeñita para poner mis weás. . . y loco. . . un futón. UN PUTO FUTÓN DE VERDAD.

Creo haber estado demasiado feliz y cansada esa noche como para salir a comer o hacer cualquier cosa que no fuese estar en mi pieza. Recuerdo haber hablado por Skype esa noche con, lo que era en ese entonces, mi pololo Chino; y contarle lo idiota y ñoñamente feliz que estaba.  Esa noche creo que nos quedamos dormidos mientras hablábamos. Me han comentado que eso es súper común en Asia en general. Onda hablar mucho por Skype o cosas así con tu novio/polola . . . y no hay nada mas caguai que quedarte dormido en la onda de “dormir juntos pero a distancia”.

Me quedaban 4 días por delante, y Tokyo ya se veía increíble en demasiados sentidos. Mientras cerraba los ojos y decía buenas noches, creo que casi. . . casi escuché una moto pasar muy muy rápido. . .

Bienvenida a Ikebukuro, pensé.

Ikebukuro

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WordPress me acaba de avisar que hoy cumplo 5 años desde que empecé a escribir acá y debo decir que me hizo un poquiiito feliz. Hace 5 años empecé esto como algo sólo para mi, porque en verdad nunca me hubiera atrevido a publicarlo. El tiempo pasó y supongo que además de todo lo que he aprendido me he vuelto un poquito más valiente. Porque en verdad, esto requiere atreverse mucho. . . jamás pensé que llegaría a esto y PAF aquí estoy hahaha. . .

En verdad muchas muchas gracias a todos los que pasan y leen, aunque no comenten (aunque en verdad sería lindo que lo hicieran!), aunque ni me conozcan.
Me gusta pensar que de alguna manera haya quizás alguien, aunque sea una sola persona, que entienda a veces lo que pienso. Si llegases a ser esa persona, tendrás siempre un lugar en mi corazón. Aunque quizás no sepa quien eres, aunque quizás no te conozca o no lleguemos a conocernos nunca.
Te adoro.

谢谢你!

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2 thoughts on “D O L L A R S

  1. Como me gusta leer lo que escribes, siempre reviso tu wordpress esperando a ver si escribiste algo nuevo.
    Me da muchos ánimos leerte, saber más de ti y darme cuenta que hay una persona tan linda como tú, que aunque le sucedan cosas malas sigue adelante caminando para alcanzar lo que tanto desea.
    Ya me da pena decir siempre lo mismo, pero eres alguien a quien admiro y empatizo mucho contigo aunque no nos conozcamos ni hablemos “directamente”. Siempre que te leo, es como si me leyera yo misma y tú aún así sigues adelante, contra viento y marea…
    Me encantó que relataras tu llegada a Tokyo *-* debe ser maravilloso llegar a donde siempre has deseado ir, y describes cada detalle que uno logra “ver” lo que dices.
    Un abrazo y gracias por tus escritos, sin conocerte ni hablar te tengo un gran cariño!!

    Saluditos

    1. Desde chica siempre me dedicaba a leer blogs ajenos y de gente que no conocía, gente extranjera y demases. Siempre he admirado mucha gente en silencio, y ni te imaginas lo que significa para mí haber, quizás, logrado ponerme del otro lado, aunque sea un poco y a veces.

      Hahaha, de no ser por tus comentarios, jamás hubiera sabido que hay gente que sí me lee seguido y que espera a que ponga algo, en verdad te lo agradezco muchísimo ❤ Y aunque no nos conozcamos te aprecio mucho !! ❤

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