Ya con mi Yukata recién puesta, después de una ducha reparadora luego de mi primer día en Japón, me voy a dar el tiempo de contar sobre lo que ha pasado últimamente hahah, al parecer hay varios interesados y tengo un montón de cosas que decir ~

Luego de volver de Hong Kong me dí cuenta que sólo me quedaba una semana para dejar Beijing. Ya habían pasado los dos meses volando, casi como si nunca hubieran sido y me vino una angustia terrible. Fue mucho más de lo que esperé encontrar. Vine sólo a por las clases y el conocimiento que podría obtener pero gané mucho, muchísimo más. Descubrí que no quería irme, que hasta ahora no había extrañado nada de Chile, y que me quería quedar. Quizás no en Beijing específicamente. . . pero era mi lugar. Decidí no estar triste la última semana y disfrutar todo a concho, como si fuera la primera, a pesar de todos los que ya se han ido, a pesar de los recuerdos y las cosas ya vividas, hay que crear nuevos recuerdos para no olvidarlos nunca. Fuí al mercado de antigüedades, que era una de las pocas cosas de mi lista que me quedaban por ver. . . lamentablemente no había mucho abierto. . . pero de lo que logramos mirar: era fascinante. Era un barrio al estilo de China antigua, con pagodas y calles estrechas. Las tiendas tenían de todas las cosas increíbles que me gustan. . . figuras, cosas de la guerra, vasijas, cuadros con escrituras y demás. . .
También debía comer Pato Pekín antes de irme (cómo no!) Y puta que CASI me lo pierdo. . . nunca antes me había atrevido a probarlo y fue la weá más rica que comí en Beijing. El primer corte se derretía en la boca. . . ohhh, delicioso ! Se acompañaba con unas especies de tortillas, una salsa de quién-sabe-qué y pa’ dentro. . . todos con dolor de guata después por comer tanto . . . creo que fueron en total 5 patos. Pero lo valieron, gracias patitos.

Se vino el último día encima. . . me levanté tarde, no podía ser menos, fue una gran clase.  . . eramos bien pocos puesto que la noche anterior habíamos ido a Corner y a Mix a celebrar dos cumpleaños y que David y Yo nos íbamos. Fue una noche muy loca y la verdad pocos se pudieron levantar al otro día hahah. . . yo tenía una caña del terror. Aún así traté de mantener los ánimos. Le copié la idea a Mariana y compré una mini bandera China que hice a todos mis amigos firmarla, para el recuerdo. . . saqué mil fotos y luego fuimos a almorzar, despidiéndome uno por uno y luego a empacar.

Durante la cena con mi familia estaba temblando. No quería llorar, yo no soy así la verdad. Trataba de no hablar mucho y comer rápido. Llegó un momento en el que no lo pude aguantar más y se me empezaron a caer unas lágrimas enormes sobre la comida. Me preguntaron que si estaba triste por irme y la cosa. . . que estaban felices de haberme conocido y que siempre iba a ser bienvenida en su casa. Menos podía dejar de llorar.
Esa mañana me levanté temprano, terminé de empacar y me llamaron a desayunar. . . creo que ya no tenía pena en ese entonces, creo que desperté algo emocionada porque Japón se venía encima. Me prepararon la comida que más me gustaba y le pusieron un “Love” escrito con mayonesa sobre el arroz. Dijeron que me querían mucho y me iban a extrañar. . .
Me acompañaron a tomar el taxi para irme al aeropuerto. Las maletas estaban arriba y yo estaba lista para irme. Los miré y pensé (otra vez) ” Well, this is it. . . ” Mi Mamá me abrazó y me dejé. Le dije que estaba demasiado feliz de haberlos conocido, que para mí son como mis papás de verdad, tan cariñosos, tan atentos, tan felices. Que si algún día iban a Chile siempre iban a ser bien recibidos. Con mi Papá lo mismo. Que gracias por preocuparse tanto, por ayudarme en todo y por sobre todo por enseñarme cosas que en ningún otro lado hubiese aprendido. Por abrirme las puertas de su casa y confiar en mí.
Diana, mi amiga de México, me fue a dejar al aeropuerto. Ahí las cosas se pusieron peor, una vez llegado a la puerta de embarque. . . dije todo lo que creo que nunca le había dicho a una amiga, una de verdad. Y haber tenido que ir al otro lado del mundo a encontrarla . . . nunca la olvidaría. Gracias por todo. Siempre voy a estar ahí para ella, aunque sea mas lejos que la chucha. Siempre preocupada, siempre atenta, siempre tirándome para arriba y haciéndome reir con sus “chingadas”. Te adoro, en Beijing y siempre ~

Lloré desde la puerta de embarque, seguridad, tomar el tren para ir a la chucha lejos en el aeropuerto, por el duty free y hasta que me senté a esperar mi vuelo. De ahí en adelante empecé a escuchar a la gente hablando en Japonés y me fuí a la mierda. “shen ma, shen ma, DOKO DESU KA, shen ma, shen ma” Y OHHHH empecé a rodar internamente. . .

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